Snowden – El efecto olla a presión

Snowden – El efecto olla a presión

Juan Manuel RodríguezSi usted se fija, muchas de las personas que viven a su alrededor se la pasan haciendo cosas que no despiertan ni un mínimo interés de su parte. Vamos por ahí, unos con un plan definido y otros a punta de tumbos, intentando sobrevivir en este mundo que cada vez se torna más complicado.

A mí también me suele pasar eso y no presto atención a muchos de los eventos  que ocurren a diario, pero me  ha sido imposible no ponerle cuidado  a las noticias sobre Edward Snowden, usted sabe, el espía que de un momento a otro, en medio de un arrebato de quien sabe qué, decidió ventilar a la luz pública todo el plan de espionaje y vigilancia de índole trasnacional, que el  gobierno de Estados Unidos aplica a ciudadanos y también  a organizaciones como la  UE y la ONU.   Yo me encuentro tranquilo;  los gringos pueden revisar cuanto perfil mío en redes sociales les dé la gana; nunca he tenido ganas de conspirar contra ellos, y si lo fuera a hacer definitivamente no sería tan tonto de planearlo por la internet, donde todos vivimos tan  pendientes de lo que hacen o dejan de hacer los demás.

Lo que realmente me llama la atención del caso Snowden (el cual le hace honor a su apellido, realmente se debe tener una personalidad tan fría  como la nieve para enfrentársele al Tío Sam con semejante desparpajo), es ¿Qué fue lo que lo llevó a tomar la decisión de contarle al mundo entero sobre toda la parafernalia de espionaje que orquesta el gobierno de Estados Unidos?

Lo que yo creo que llevó a al bonachón  de Snowden, que parece incapaz de matar una mosca, a ejercer  de Sapo, es el efecto Olla a presión.

Considero que hay momentos en nuestras vidas en que no podemos seguir engañándonos, que por más que creamos y hagamos creer a los demás que estamos en la cima del éxito, realmente nos sentimos mal y queremos gritarle al mundo entero que todo es una fachada que tapa de forma satisfactoria una vida llena de problemas y preocupaciones.

Snowden tuvo el coraje de desafiar a uno de los gobiernos más poderosos del mundo; falta ver cómo se va a librar  de semejante lío en el que se metió, pues  de momento no resulta ser más que una papa caliente que ningún gobierno quiere agarrar.

Si se llegara a presentar el caso en que nos sintiéramos igual de oprimidos que Snowden, deberíamos seguir su ejemplo,  y reconocer que  algo de lo que hacemos nos pudre por dentro.  Muchas veces trabajamos en lugares en los que no queremos hacerlo, nos relacionamos sentimentalmente con otra personas solo porque sí; terminamos viviendo a punta de patrones preestablecidos, que solo agregan más y más presión a nuestras vidas.

Por eso considero que es mejor experimentar un efecto Olla a presión  antes de que este se convierta en un  arrebato de locura y nos dé por salir a la calle armados hasta los dientes a dispararle a cuanta persona se nos cruce por delante.

Por lo general vamos por la calle, con un conjunto de

Pequeñas preocupaciones bailando en el interior de la cabeza

Como las cerillas dentro de la caja.  A veces si la violencia con

La que se golpean entre sí o contra las paredes es muy grande

Una cerilla o una preocupación se enciende prendiendo

Fuego a todas las demás

Juan José Millás

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