Vías

Vías

Juanma RodríguezLa vida no es fácil; dato nada nuevo para ninguno de nosotros.  Opino que el nivel de tragedia por medio del cual muchas veces medimos nuestro diario vivir, está estrechamente ligado al concepto que cada uno tiene sobre la  “felicidad”. Por naturaleza somos unos seres inconformes y siempre nos hará falta algo para lograr ese estado ideal que tanto deseamos.

También está claro que la vida infinidad de veces se burla en nuestras caras, nos desarma planes en cuestión de segundos, nos separa de personas que queremos, se lleva a otras para siempre etc., etc., etc. en palabras comunes “nos daña el camina’o”. Justo en esos momentos en que todo parece ir por mal camino, es cuando podemos decidir; siendo esta una de las facultades del ser humano que más me maravillan, pues a la larga, el definir qué vamos o no vamos a hacer con nuestras respectivas vidas, depende únicamente de nosotros. Para esto, considero que siempre podremos tomar 2 vías.

La primera, es renegar como niños chiquitos y sentirnos miserables.  Jugar al mártir, algo para lo cual somos unos expertos,  e intentar que los demás sientan lástima por nosotros.  Todo esto con el fin de que algún buen samaritano, sin ningún motivo o razón aparente, se apiade de nuestro “deplorable” estado y acuda en nuestro rescate, para intentar satisfacer esa  necesidad bien sea económica, emocional, afectiva, etc. que nos produce tanta amargura; evento lejano de suceder, pues estos personajes cada vez son más difíciles de encontrar y en varias ocasiones, muchos de los que alzan la mano para ayudarnos, esperan algo a cambio.

La segunda,  es esa  en la cual debemos cuestionar cualquier situación que se oponga a nuestros deseos, por más ínfima que sea.  Posterior a todas las interrogantes planteadas, debemos permitir que una tormenta de ideas y/o posibles soluciones caiga sobre nuestra cabeza, sin descartar ninguna a la ligera, y por último seleccionar la que consideremos más adecuada. A esta opción, considero yo, es a la que le debemos apostar todos, pues permite que vivamos nuestras vidas de forma creativa.

Me aburre como día tras día, veo a muchas personas renegar por una situación, estado, evento en el cual se encuentran inmersos y que los afecta. Me parece que no hacen nada para aliviar ese “dolor” que tanto les agobia.  Podría decirse que esperan sentados a ver si la vida, un milagro, cualquier ente cósmico o fuerza mística les va resolver su situación.  Si de verdad esperamos a que las cosas cambien como por acto de magia, debemos estar preparados para quedarnos dónde estamos y dejar de “llorar”.

En resumidas cuentas, ninguno de nosotros es Newton estimado lector, es decir, no podemos esperar sentados debajo de un árbol, a que una manzana caiga sobre nuestras cabezas y acabe con todas las dudas del momento; debemos tomar la vía adecuada, ir en búsqueda de nuestra “manzana” personal, que como un carnet, es única e intransferible, y “morderla” con todo el placer que amerita el acto.

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