#YoDefiendo Sueños

#YoDefiendo Sueños

Yo Defiendo Sueños

Yo Defiendo Sueños

Creo que pudiese defender animales sin hogar, habitantes de la calle, desplazados por la violencia o mujeres maltratadas, pero tengo la certeza de que muchos ya lo están haciendo. Así que, en esta ocasión #Yodefiendo los sueños, pero no cualquier tipo de sueño. Los superfluos no encajan en este acto de defensa; un carro, Disneyworld o una casa, no hacen parte de este olvidado tipo de sueños que yo quiero defender. #Yodefiendo sueños que enferman el alma, que están dormidos la mayor parte del tiempo mientras estamos en la oficina o en el fondo del océano de nuestras rutinas, pero que en cualquier momento se despiertan y como leones enjaulados rugen tan fuerte en nuestro interior que generan una angustia física, sintomática y dolorosa.

Este tipo de sueños ha dejado muchas víctimas a lo largo de la historia de la humanidad, están allí presentes, perseverantes y a pesar de haber sufrido mutilaciones, ser ignorados y recibir indiferencia, nunca callan su voz de protesta. No se conforman con la parvedad de nuestros pensamientos, no aceptan excusas, ni consuelo. Homicidas de sueños abundan como insectos en mercado chino, castrando sus más íntimas y taladrantes pasiones, yendo cada mañana al trabajo equivocado, regresando a casa de noche con el alma afligida, porque aunque muchos no lo sepan, el alma es un órgano vital que se enferma, sufre y nos mata. Es por esto que en los bancos, en los supermercados, en el bus, en las calles, en la oficina y por doquier vemos tantos muertos vivientes deambulando y luchando contra sus propias pasiones que como manada de hienas carcomen desde adentro, estancando el aire que intenta salir de los pulmones, presionando el esternón y extinguiendo la más pequeña dosis de sosiego.

Para fortuna mía y la de todos ustedes, existen muchos valientes que dejaron gestar ese sueño infantil, lo cuidaron, lo llevaron al colegio y aunque el mundo los estigmatizara, le dieron educación, lo alimentaron y lo formaron, hasta que un día ese sueño estuvo preparado para salir a enfrentar la vida, los prejuicios y los estereotipos que aún permanecen vigentes en nuestros tiempos actuales. Existen también valientes que aunque infértiles y descuidados nunca gestaron su sueño, pero se encontraron en el camino a un sueño loco, rebelde y sufrido, pero que siempre estuvo listo para volar sin saber tan siquiera caminar.

Mi único, último y más importante mensaje es que por más homicidas que intenten ser, al final de alguno de esos días sin sentido sabrán que poco a poco las fichas del destino se han engranando correctamente y ese sueño que tanto intentaron aniquilar los llenará de energía y movimiento, llevándolos a perseguir los anhelos más profundos de cada uno de sus seres libres y aventureros. Aprestos a las señales y vigilantes a trazar nuevos caminos.

 Por Victoria Duque.

e-mail: victoriaduker@gmail.com.

 

 

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