¿Quieres una excusa para vivir?

¿Quieres una excusa para vivir?

En la actualidad aunque las personas asuman estar viviendo sus vidas con plenitud, y crean que el trabajo es la prueba de ello, no viven, no hacen nada. Son zombis que se estancan en cualquier pantalla frente a ellos, pantallas que les impiden apreciar la realidad. Sin embargo, hay otro tanto de personajes, sobre todo jóvenes, que renuncian a vivir, por múltiples razones, un amor no correspondido; el miedo a la muerte; o sus problemas para socializar con otros. Todo ello se convierte en argumentos o justificaciones para dejar de vivir. Y no digo con esto, que el susodicho intente suicidarse o consiga hacerlo, porque para dejar de vivir, no necesariamente se tiene que estar muerto.

Mucha gente deja de vivir, cae en la rutina, y todas las decisiones que toma están bajo estereotipos, etiquetas o miedos. Y continúan un camino recto donde no alzan la mirada –porque tiene miedo de mirar al frente o porque tienen en frente su blackberry–, y son incapaces de apreciar cualquier otra cosa de la vida, de la realidad, del mundo.

Y aunque haya más probabilidades de morirse que de estar vivo, y aunque la vida no tenga un sentido universal y más bien personal, sólo aquel que no tiene la suficiente imaginación para vivir, es quien propiamente deja de hacerlo. Existen mil y una excusas para dejar de ser un zombi político, tecnológico, social, o capitalista. La naturaleza es una de ellas, ese lugar que defendemos tanto pero que no apreciamos de ninguna forma es una excusa perfecta para respirar, mirar el cielo y contemplar lo único perfecto e incorrupto que de verdad existe.

Hay más excusas que pueden sacar ustedes mismos de libros de auto superación –que suben el autoestima y repiten lo que ya saben, como la amistad, el amor, o la familia–, pero más importante que ello, es la imaginación para transformar el mundo real en un lugar lleno de metas y objetivos, esperanzas y placeres, que están más allá de la interacción ficticia (y superficial) que tenemos hoy en día. Por ejemplo, esa meta de levantar la cabeza, asumir la vida, y dejarse tocar por los sueños, es suficiente para excusarse y seguir viviendo…

Y la excusa más importante para vivir, es tener en cuenta algo que siempre escuchamos de los adultos, y los viejos, algo que aunque sea una frase de cajón y mal lograda, no deja de tener tanta razón como una fórmula matemática: recuerda que el tiempo es uno de los elementos más importantes de la vida, y que como si fuera poco, no es renovable. No esperen a tener más años, para encontrar verdaderas excusas de vida, no esperen a tener el culo arrugado y disfunciones eréctiles para aprender a vivir. No esperen a que los senos se les caigan (si no tienen silicona) y la menopausia los alance, para arrepentirse del tiempo perdido, de ese tiempo perdido en el que no vieron todas las excusas que les ofrece una vida, para sonreír.

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