“Sin otoño, sin primavera” La metáfora de los jóvenes en busca de la felicidad.

“Sin otoño, sin primavera” La metáfora de los jóvenes en busca de la felicidad.

“El peor momento del día es cuando me despierto”.  Con esta lapidaria frase comienza la película coral del director ecuatoriano Iván Mora Manzano donde se refleja la desesperanza de un grupo de jóvenes guayaquileños quienes están en la búsqueda constante de la felicidad.

Con diálogos claros y contundentes, esta ópera prima devela la falsedad de una clase media arribista que  construye una idea de éxito basada en el triunfo económico, pero que, finalmente, no tiene sentido por la vida. Por esos, sus personajes se resisten a  prolongar el eterno círculo impuesto por sus familias y se revelan ante este, bajo un idealismo inocente.

Como su nombre lo indica, esta es una película que pretende mofarse un poco de la poesía acomodada que habla de otoños y primaveras, cuando en el país ecuatorial no existen las estaciones. Asimismo, presenta personajes alejados de los estereotipos clásicos. Tal es el caso de Gloria, interpretada por la actriz colombiana Paola Baldión, quien tuvo que alejarse de la imagen   que cargan las mujeres de nuestro país para darle matices a su rol.   Según el director “La forma de lograrlo era dándole vuelta al cliché, contándolo desde el punto de vista de ella, el espectador tenía que acompañarla a dar ese paso hacia el lado oscuro, no para juzgarla, sí para entenderla.

Para Paola Baldión, quien alcanzó un alto reconocimiento internacional por su interpretación en la película “Retratos en un mar de mentiras”,  el método de trabajo de Iván Mora fue bastante innovador y enriquecedor para su carrera.  “El director nos daba la escena, pedía que la ensayáramos varias veces mientras nos grababa, luego iba a su casa a repasar las escenas y al día siguiente nos decía cuál había sido la mejor, y esa era la que finalmente se rodaba. Nos brindó mucho espacio para que nosotros, como actores, aportáramos a la construcción del relato”

Y aunque según esta película “la diversión está sobrevalorada” y más de una vez nos recuerda que “uno no conoce los límites hasta que los explora” podemos concluir que no todo es desesperanza.  Por lo menos para este grupo de jóvenes, quienes finalmente alcanzan la redención a través de los sentimientos verdaderos, con un epílogo de momentos felices, bajo la consigna de que “a veces cuando nos perdemos es porque queremos que nos encuentren”.

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