A propósito de la destitución de Petro

A propósito de la destitución de Petro

Gustavo Petro - Foto de: radareconomicointernacional.blogspot.com

Gustavo Petro – Foto de: radareconomicointernacional.blogspot.com

¿Ex guerrillero es alcalde?

No es Gustavo Petro el mejor alcalde del país, pero tampoco es el peor. Gobernó por muchos años Kiko Gómez (gobernador de la Guajira), de quien se presumen numerosos delitos –parapolítica, asesinatos, entre otras nimiedades–, y  Ordóñez Maldonado se intimidó y a penas prepara investigación  por inconsistencia en varios contratos. Seguramente le daba miedo, porque el procurador sabe que Kiko Gómez es de (ultra) derecha, que lo digan León Valencia, Ariel Ávila, Gonzalo Guillén  y Claudia López quienes recibieron amenazas de muerte por denunciar lo que otros no osan hacer: que hay presuntos nexos de las Bacrim con Kiko Gómez  . Pero es que: entre ellos se conocen – ¡son de derechas nefastas!: una ideológica: otra bélica- luego es normal que se tengan respeto.

No sabía que el procurador era verde (y eso que alguna vez escuché manifestar un extraño gusto por Piedad Córdoba), de manera que me sorprendió cuando el funcionario de Estado dijo que la decisión de la procuraduría estribaba, entre otras cosas porque  con el esquema de basuras de Petro se vulneró “el principio de libertad de empresas” y  se puso “en riesgo el medio ambiente y la salud humana de los habitantes de Bogotá”. Curioso eso del medio ambiente: debe ser que prepara pliego de cargos contra el presidente Juan Manuel Santos, quien con su desenfrenada locomotora minera sí ha puesto en riesgo el medio ambiente, ha afectado el ecosistema, y eso que las consecuencias que hasta el momento son más notorias en las poblaciones aledañas a las minas, en unos años serán al alcance de todos (o sea que ya no serán más de 6 millones los perjudicados por el “impacto ambiental”, como sugiere Miguel Gómez (autor de la revocatoria de Petro), serán más de 46 millones).

Más curioso aún es que el defensor del medio ambiente, el viejo (por su trayectoria) verde (por su afán ecológico), haya interferido en el pleito de los habitantes de Piedras, Tolima –quienes convocaron una consulta popular en la cual el 99 % de la población le dijo no a la explotación por parte de la AngloGold–  enviando, según Manuel Rodríguez Garavito, un conocedor del tema,  cartas a alcaldes y concejales en las cuales se  advertía que ellos “no pueden interferir con la minería, porque ese sería un tema del gobierno central, no de los municipios”. Es decir, dejando de lado lo que opinan los ciudadanos de la explotación de los recursos naturales, aun cuando la Carta Política establece que todos tenemos derecho a gozar de un ambiente sano. Pero, ahora que lo pienso, eso es lo sano en el procurador: dejar al soslaye opiniones diferentes.

Irónico parece que un verde ataque a otro verde, porque mal que bien, con egos y apresuraciones encima, Petro quería volver el reciclaje un imperativo social y acabar con el equívoco del reciclaje como actividad voluntaria, aunque todo en este país son ironías; irónico es, por ejemplo, que haya sido Petro uno de los electores del procurador que hoy lo destituye.

Hablando en serio, el mensaje de Ordóñez es un golpe a esto que algunos llaman democracia, y es que no da para destitución e inhabilitación a ejercer cargos públicos por un período tan extenso de tiempo el que un alcalde le haya faltado mejor ejecución y a quien el mesianismo le jugó una mala parada. De ser así, Uribe Vélez, Peñalosa, Fajardo, el mismo procurador y otros mesiánicos hubieran tenido que llegar hasta los límites del ostracismo hace rato.

Así y todo, comparto parte de lo que manifestó el concejal Juan Carlos Flórez en Hora 20: el omnipotente Ordóñez ha destituido 828 alcaldes, 622 concejales, 49 gobernadores, 18 senadores, 12 diputados, y nadie, que me acuerde (aunque a veces la memoria me falla), se alborotó. Pero creo entenderlos: con esos alcances, esos poderes divinos, debe ser muy duro echarse de enemigo al procurador.

Sin embargo, y esto lo olvidó el sensorial Flórez, lo de Petro es diferente porque Ordóñez Maldonado ha dejado entrever animadversión para con el mismo, sino recuérdese cuando dijo que no se podía repetir el síndrome “Plazas Vega-Petro”. Evidentemente ello es un sesgo que torpedea los escenarios democráticos y que se presta para equívocos en la mesa de La Habana.

Así las cosas, Petro deberá utilizar el recurso de reposición y en dos meses sabremos si un ex combatiente, ex guerrillero, es (o ex) alcalde.

Por Jaír Villano

 @VillanoJaír

http://eldisidente22.wordpress.com/

 

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