Antonio Dorado – de lo real a la pantalla

Antonio Dorado – de lo real a la pantalla

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Antonio Dorado ha sido director de muchos documentales, de las películas El Rey y Amores Peligrosos, su más reciente cinta. Estudió Comunicación Social en la Universidad del Valle, fue miembro del Cine Club Cine Ojo y desde muy joven demostró su pasión por el mundo del audiovisual. Cuando iniciaron las grabaciones de la película Carne de tu carne,  del director Carlos Mayolo, Dorado había terminado recientemente su carrera universitaria. Pidió trabajo en el rodaje, pero como no sabía un rol especíco su intento fue fallido. Al ver que el jefe de eléctricos, al que usualmente se le denomina Gaffer, tenía demasiadas ocupaciones decidió ayudarle, lo cual le permitió estar presente en el set de grabación. Esa experiencia le cambió la percepción sobre el cine, al que vio como algo posible. “En rodaje a uno se le siembra la deuda personal de hacer su propia película en cualquier momento de la vida”, dice Antonio, a quienes sus conocidos preeren llamar Toño.

Rostros y Rastros fue una de las primeras series documentales televisivas del país. Su éxito y reconocimiento la hizo merecedora de premios nacionales e internacionales en sus 13 años de existencia ¿Cómo inicia su experiencia en este medio?

 Entré como fotógrafo y editor. Edité, por lo menos, 100 documentales. Empecé a dirigir y los proyectos fueron ganando cierto prestigio. En Rostros y Rastros estaba ese subtexto de mirar la ciudad a partir de los sectores populares, que eran los lugares de donde proveníamos los realizadores. Luego fui asistente de dirección de Pepe Sánchez, en un proyecto llamado Milagros.

En el 2011 estrenó el documental Apaporis, secretos de la selva ¿Qué puede contarnos sobre ese proyecto? 

Fue muy exitoso y merecedor de varios premios nacionales e internacionales. Es un diario de viaje por la selva amazónica, que sigue los pasos del etnobotánico. Rostros y Rastros fue una de las primeras series documentales televisivas del país. Su éxito y reconocimiento la hizo merecedora de premios nacionales e internacionales en sus 13 años de existencia ¿Cómo inicia su experiencia en este medio? Entré como fotógrafo y editor. Edité, por lo menos, 100 documentales. Empecé a dirigir y los proyectos fueron ganando cierto prestigio. En Rostros y Rastros estaba ese subtexto de mirar la ciudad a partir de los sectores populares, que eran los lugares de donde proveníamos los realizadores. Luego fui asistente de dirección de Pepe Sánchez, en un proyecto llamado Milagros. En el 2011 estrenó el documental Apaporis, secretos de la selva ¿Qué puede contarnos sobre ese proyecto? Fue muy exitoso y merecedor de varios premios nacionales e internacionales. Es un diario de viaje por la selva amazónica, que sigue los pasos del etnobotánico.

Richard Evans Schultes desde Mitú hasta el río Apaporis, documentando el conocimiento indígena y revelando mitos y secretos milenarios para revivir los muertos.¿Cómo fue el proceso de su primer largometraje?

 El cartel de Cali estaba cayendo, mi propuesta era mirar en qué momento éste había impactado la ciudad, cambiando la forma de vestirse y
actuar. Trabajé la investigación sobre el contexto histórico. Apareció un personaje como el “Grillo”, del que había escuchado en la infancia. Hice la Maestría en Literatura Colombiana y Latinoamericana. Si estábamos viendo Rulfo, Borges, Márquez o el autor que fuera, yo lo asociaba al cine. Prácticamente eso me permitió hacer una maestría en cine y literatura. De allí surgieron varios textos que aún estoy en deuda de publicar. ¿Cuáles son sus referentes estéticos? Soy seguidor de La Nueva Ola Francesa, el cine de autor norteamericano, el cine de género, de Gangsters. El cine de Gangsters es más subversivo que cualquier otra propuesta cinematográca, al lado de un bandido hay un político, una prostituta. Son submundos de los entornos urbanos, que permiten una lectura crítica de los géneros. También admiro el cine de Coppola, Scorsese y el cine negro.

¿Cuál es la relación entre la película El Rey y Amores  Peligrosos?

Estas películas hacen parte de un tríptico. El Rey gira alrededor del mito del primer narcotracante. Es Cali en los años 60 y 70, con injerencia directa de los Estados Unidos. Amores Peligrosos gira en torno al mito de una mujer, de una adolescente que no tiene un deseo claro y transita en el laberinto de varias historias de amor. Termina siendo la metáfora de una fuera, yo lo asociaba al cine. Prácticamente eso me permitió hacer una maestría en cine y literatura. De allí surgieron varios textos que aún estoy en deuda de publicar.

 ¿Cuáles son sus referentes estéticos? 

Soy seguidor de La Nueva Ola Francesa, el cine de autor norteamericano, el cine de género, de Gangsters. El cine de Gangsters es más subversivo que cualquier otra propuesta cinematográca, al lado de un bandido hay un político, una prostituta. Son submundos de los entornos urbanos, que permiten una lectura crítica de los géneros. También admiro el cine de Coppola, Scorsese y el cine negro.

¿Cuál es la relación entre la película El Rey y Amores Peligrosos?

Estas películas hacen parte de un tríptico. El Rey gira alrededor del mito del primer narcotraficante. Es Cali en los años 60 y 70, con  injerencia directa de los Estados Unidos. Amores Peligrosos gira en torno al mito de una mujer, de una adolescente que no tiene un deseo claro y transita en el laberinto de varias historias de amor. Termina siendo la metáfora de una ciudad usada por el narcotráco en el año 89. Uno de los personajes, el filósofo, es lector asiduo del libro La peste. Es una analogía del narcotráfico, que termina generando una situación en la película: las ratas invaden los espacios, se meten por las cañerías de la ciudad y quedan vivas.

 ¿Por qué le interesa hablar del narcotráfico? 

Es un asunto que todavía no está desarrollado audiovisualmente. Es decir, la gran película del narcotráfico no está escrita. Hay que evidenciar esa situación que nos afecta, conocerla y no dejarla de lado simplemente porque no es bonita.

 ¿Qué fue lo que pudo narrar en estas dos películas?

En El Rey se contaba cómo un personaje se convertía en narcotraficante. En Amores Peligrosos el narcotráfico es el telón de fondo. La protagonista pertenece, a mi modo de ver, al lugar más frecuente de las mujeres colombianas. Ella no está involucrada en acciones directas con el narcotráfico, pero convive a la sombra del dinero. Plantea al igual que El Rey una idea, la ambición destruye. Hay seres humanos, en cualquier clase de economía, que si no gozan de lo que quieren escogen opciones al margen de la legalidad y labran lo que es para ellos un futuro mejor.

¿Cuál es el género de Amores Peligrosos?
Es un thriller que arrastra al espectador en un laberinto sin salida. No retrata a un personaje famoso, todo le sucede a una mujer anónima. A ese colectivo de mujeres que pertenecen a un comportamiento que ha trasformado los modos de vivir y sigue vigente en las nuevas generaciones.

 ¿En pocas palabras cómo resume la película? Es una historia de amor, salsa y dolor.

 ¿Cómo llevó su idea a la pantalla? ¿Qué tanto cambió la historia con relación al guión?

 El proceso de edición fue bastante complejo. Mi trabajo en una película está en buscar el resignificado que tiene a partir de lo que se filma, es un proceso que siempre hago. Entre todas las vueltas que le dimos a la historia elegimos la más afortunada. La película tuvo un proceso muy doloroso, originalmente se hizo en 35 milímetros y luego nos vimos obligados a terminarla en digital.

¿Cómo financió la película?

Tuvimos un apoyo de la Dirección Cinematográfica. A medida que nos hicimos conscientes de lo costoso del proyecto fuimos consiguiendo aliados. Se hizo con una coproducción con Venezuela, lamentablemente en una época donde esta economía empezó a caer.

¿Cómo fueron los resultados de taquilla? 

La película entra a difundirse en varios reveses, entre ellos la fecha de programación. Yo advierto que es una fecha difícil, porque estamos en medio de dos partidos. La película pasó de 46 a 6 salas  en la segunda semana. Las condiciones en las que se presentó Amores Peligrosos dejaron una sensación de distribución desalentadora. De todas maneras es un filme que apenas comienza su etapa en los circuitos internacionales y no descarto que pueda funcionar en otros países. En Colombia las personas que hacen cine no viven estrictamente de él. Los trabajos permiten posicionar a los realizadores, darles la oportunidad de indagar.

¿A qué o a quién le daría clavo? 

A los que hacen de la egolatría un proyecto de vida.

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