Cali Blues & Folk Festival 2013

Cali Blues & Folk Festival 2013

Cynthia Montaño

Cynthia Montaño

Música y diálogo con el arte

Se escucha un alarido. Se pasea en todos y cada uno de los rincones del salón. No es un lamento, es un tributo a la música popular del mundo. Es un ‘¡Yeah!’ que regocija a los asistentes. Una ola ovaciona ese grito. No se escucha una palabra más. El silencio se acurruca en la sala. Un suspiro se siente. Aquella voz gruesa y tosca hace presencia y se estruja en el aire, levanta las palmas de los asistentes. ‘¡Baby!’. Un concierto de alegrías y silbidos se levanta nuevamente de la sala.

Es el ‘Georgia Moon’ de Austine“Walkin’ Cane”, quien se caracteriza por manejar el estilo ‘delta blues original’ con la utilización de notas en guitarra slide y en barítono. En su repertorio encontramos una mezcla de jazz, folk, soul y rock ‘n’ roll. Hacía entrada triunfal acompañado de una armónica, una guitarra y un golpe fuerte del pie sobre el suelo, marcando el compás. ‘Shine on, baby’, canta. ‘Michigan dawn’ corea. El bajo y el solo de la armónica dibujan sonrisas a su sediento público. Con un solo de guitarra, culmina el acto. El silencio se aleja con gritos y similitudes de alaridos. Todos gozan, y disfrutan, con el ‘¡yeah!’. El público espera más…

¡This is blues!, dijo Cane.Uno de los géneros más emotivos. En muchas partes del mundo se le denomina ‘el sentimiento azul’. Un ‘color musical’ al que se le atribuyen los sueños, fantasías, sabiduría y emociones profundas. Su característica predomina en el dolor del intérprete. Una estructura musical de contenido emocional que se acompaña de instrumentos de cuerda y la popular armónica, como una mano amiga mientras se rasgan notas de la voz del artista. Una armonía palpable y extraordinaria que permite calificarse como una de las más sensuales en la música. Un género que aún carente de escenarios, se abre paso entre culturas.

Este género etimológicamente triste pero de sonido alegre, ubica sus raíces en las comunidades africanas asentadas en los Estados Unidos. Aunque en sus inicios, las canciones se coreaban en las iglesias y eran himnos de protesta, fue compartiendo tarima con géneros adyacentes como lo son el Jazz, Funk, R&B, y más, permitiendo el crecimiento masivo del mismo. Convirtiéndose en uno de los géneros musicales más influyentes en la era postmodernista.

Un género del cual en este sur occidente colombiano se pudo disfrutar durante una semana. Del 22 al 28 de septiembre Cali gozó uno de los festivales más exquisitos que Colombia pueda tener. ‘‘Cali Blues & Folk Festival 2013: Celebrando músicas de aquí y de allá’’, el encuentro internacional de diálogos y acercamientos con el arte en la cultura local.

A través de talleres, conversatorios, encuentros pedagógicos como sesiones de dibujo, exposiciones fotográficas, ciclos audiovisuales y demás, los asistentes a este encuentro musical, pudieron disfrutar del compendio escénico de artistas nacionales e internacionales. Ritmo, música y demás expresiones culturales que permitieron el acercamiento del género a nuestro contexto.

En esta nueva versión del Cali Blues Festival, se contó con la participación de invitados internacionales como: la agrupación ‘The Dillonaires’; un trío de folk/americana/blues de Jackson, Mississipi, conformado por Sherman Lee, Andrew John y Anna Lee; padre, hijo e hija, quienes se destacan por la variedad de instrumentos en escena y su enfático tributo a los clásicos del género. Aunque este género exhala dolores y amores, sus exponentes suelen definirlo con mucho swing. Un género que se destiñe frente a su significado, pero se reivindica con su arte en un escenario. El centro de los géneros más populares de la música en el mundo. Un componente único y clásico que llena de bitácoras a quien se atreve a dejarse acompañar en su sonido.

Espacios que devengan públicos poco usuales es lo que nuestra capital vallecaucana requiere. Cultura pura. Aquella que permita enriquecer nuestros adeptos y espacios. Que elogien lo clásico y permitan un crecimiento en lo contemporáneo. Algo en lo que se ha convertido el festival de blues en Cali. Una plataforma de mediación entre el género blues y nuestra cultura. Somos una ciudad de contrastes, sabores, colores, salsa… y en muy pocas ocasiones, asimilamos un género musical que devenga de menos de 45 revoluciones por minuto, que es a lo cual estamos acostumbrados.

La metodología de este nuevo encuentro de músicas y diálogos con el arte, permitió al asistente una interacción artista-publico más íntima y sagaz gracias a la ampliación de sedes en Pereira, Buga y Palmira. Un encuentro de músicos no solo para endulzar el oído, sino para educar y afinar el gusto por las artes visuales, las fotos y los diálogos que, hoy por hoy, continúan posicionando a Colombia como escenario internacional de la música.

Por Lady Johana Ospina

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