#Columna: La narrativa como estimulante

#Columna: La narrativa como estimulante

fOTOLuis, un amigo que estudió literatura, me cuenta que, en ocasiones, cuando se sienta frente a su portátil, su mente queda en blanco. Me atrevo a decir que como a todos los que nos gusta escribir, él también sufre de episodios del síndrome “Pantalla en Blanco”, que ataca sin piedad y que parece secar la fuente de las ideas ubicada en algún lugar del cerebro.

Le pregunto qué hace cuando le pasa eso. Sonríe y me cuenta que tiene un método sencillo que le funciona en la mayoría de las ocasiones que no tiene idea sobre qué escribir. ¿Tiene Luis conocimiento del santo grial de la escritura?, me pregunto mientras lo miro sorprendido, como quién está a la espera de una revelación que le va a cambiar la vida.Él detecta mi ansiedad y responde muy calmado: “¿Ha leído a Salcedo Ramos? Le respondo que sí. Resulta casi una obligación haber leído algún texto de uno de los mejores cronistas de Latino-américa.

Cada vez que Luis sufre un episodio de “Pantalla en Blanco”, se pone de pie, se aleja del escritorio por un tiempo y se “mete” un par de líneas de alguno de los escritos del cronista costeño, que le producen la descarga de dopamina perfecta para que sus neuronas hagan sinapsis y su cerebro le de indicios de cómo debe atacar su escrito.Una de las razones que expone, es que la narrativa de Ramos es muy lírica, una de las tantas ventajas del formato tipo crónica, que tanto se acerca al género literario, y eso lo inspira.Para despejarse y sacar afuera su narrador frenético, Luis lee unas cuantas líneas de alguna crónica de Ramos, para así entrar en su zona de escritura.

La narrativa de Ramos le agrada tanto que, por alguna razón, irriga su fuente de ideas a la vez que activa su escritura.Todos deberíamos, cuando no sepamos cuál es el camino a seguir, inyectarnos un buen par de líneas de algún texto.No hablo de leer únicamente para combatir la falta de ideas al momento de escribir algo, sino también cuando nos enfrentemos ante cualquier situación de la vida que nos cause angustia.

Bien decía Kafka: “Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros”.

Nunca es tarde para descubrir las ventajas de la narrativa, en sus diferentes presentaciones, como estimulante.

Autor

Juan Manuel Rodríguez Bocanegra

 @Vieleicht

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