#Columna: Mi grito de independencia

#Columna: Mi grito de independencia

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A mis escasos 28 años, ya sentía pena vivir en casa, sentía que era hora de partir, tenía todas las herramientas para llevarlo a cabo; sin embargo, el miedo y la incertidumbre eran esa voz que me decía “no lo lograrás”. Ante todas las expectativas, tanto propias como de mi entorno, el 14 de febrero de 2016 grité independencia.

Es una experiencia que permite un crecimiento personal invaluable, dejas de ser la niña de papá para iniciar un camino hacia la futura responsable de su vejez (según la Ley), dejas de ser beneficiario y pasas a ser cotizante, a tu nombre estarán 1, 2, 3… infinitas cuentas por pagar, el score crediticio es un indicador de tu salud financiera y mental, las publicaciones del Banco de la República sobre las tasas de interés, son las noticias mas importantes, y la inflación, un dolor de cabeza. Si antes dolía un aumento de 100 pesos en el transporte público, ahora es causa de un infarto. Recomendación importante: viva cerca de su trabajo.

El 2016 fue para mí como lo fue el 2000 para Natalia Lafourcade.

“Ya no soy, ya no soy

La infantil criatura, la inocencia se acabó

Ya no soy, ya no soy

La de ese cuerpo extraño

Ahora siente el corazón”

Por otro lado, tiene dos opciones, se descontrola con la libertad moral que la independencia le ofrece o fortalece los valores que le han inculcado en casa y demuestra que no le quedó grande la independencia. En otras palabras, la independencia es como un ECAES, evalúa todas las capacidades del ser, es una cita con lo que realmente se es, con lo que se es capaz de llevar a cabo, una evaluación exhaustiva de los propios miedos y lo más importante, un filtro que expone quién realmente estará en la construcción de este proyecto, a su lado, mano a mano.

Otro aspecto, aunque parezca mundano, es como cambia la manera de ver los electrodomésticos y la decoración del hogar. Un tema que era propio de la mamá, de las amas de casa, etc.  ¡y claro!, las mujeres contemporáneas como yo, gritamos a pulmón, que ama de casa ¡NUNCA!, pero a la final terminamos amando la nevera, la estufa, la lavadora – esta última es la mejor compra que he hecho en mi vida – que los tendidos, que las toallas y un mil cosas que no caben en la imaginación pero desarrollas una habilidad para suplirlas toooodas, como las amas de casa.

Para terminar, el mercado. Una recomendación, si aún está viviendo en su casa familiar, vaya merqué con su mamá o el que haga el mercado, porque es en este ítem donde se fundamenta el ahorro del hogar, además, es una buena capacitación para que nunca se quede sin papel higiénico.

El apunte: no se enoje si lo llaman Señora, Señor, Don o Doña, recuerde que usted está creciendo y pasando a una nueva etapa.

Autora
Diony Ico Brath

@DionyIco

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