#Columna: Olvidar, soltar, desaprender, ir por lo que uno sueña

Olvidar, soltar,desaprender, ir por lo que uno sueña. La nueva película de Xavier Dolan Sólo el Fin del Mundo.

La nueva película de Xavier Dolan: Sólo el Fin del Mundo.

Encuadres de rostros llenos de angustias. Personajes que se mueven, fuman, se ríen por instantes y se deprimen todo el tiempo, artificios en primeros planos que logran desesperar. Una familia que no permite escuchar y grita, a veces sin motivos. Música que acompaña los múltiples silencios en la historia y que le va dando más tensión al conflicto del que no sabemos para dónde va, pero que nos inquieta y nos motiva a seguir descubriendo la imposibilidad que hay en todos los personajes, sobre todo la de hablar, sobre todo la imposibilidad de poder ser otro, otros.

Varios flashback que dibujan la adolescencia de Louis, el protagonista, y que esbozan una época del descubrimiento de su sexualidad, de la nostalgia por la casa de su niñez, la que decidió abandonar. Louis ha regresado a visitar a su familia, la que había dejado hace 12 años y con la que ha tenido un contacto por medio de algunas postales que envía a su madre. Louis ahora es un escritor reconocido y viene a decirle a su familia que se va a morir.

No es fácil desaparecer tantos años y regresar con esa noticia. Al final entenderemos que todos, en vida, podemos estar muertos, porque se nos olvida soltar, dejar ir, desaprender, ir por lo que se sueña. Pareciera que los personajes de esta película quieren decir algo que han callado por años, quieren gritarlo, pero les cuesta hacerlo. Les cuesta no sólo hablar con su propia familia, les cuesta trabajar para ser lo que han querido e irse, ya sea a viajar, liberarse. Louis lo ha hecho a un costo alto y, tal vez, eso es lo que sus hermanos no han podido, ni Antoine que está en casa con su esposa, ni Suzane que está atrapada en la droga y consumida en la rabia y en la depresion al no poder salir y dejar de ser la dama de compañía de su madre.

Juste la fin du monde es la película canadiense dirigida por Xavier Dolan, que a sus 28 años ya nos ha dado obras como Mommy y los Amores Imaginarios. Esta vez ha llegado con un film para hablar de la soledad, de la familia que coarta la libertad. Esta vez, su director, llega para contarnos un drama de la enfermedad de Louis y de las otras enfermedades en las que está envuelta la sociedad, como el miedo, el encierro, la incomunicación, la familia como enfermedad, el paso del tiempo, la poca posibilidad de hablarnos en familia con sinceridad. Xavier Dolan hace esta película basado en una obra de teatro y quiere, también, mostrar que la existencia es un espectáculo al que falseamos con personajes que no se parecen a nosotros mismos y a los que les damos luces y maquillamos así los odiemos.

Somos, socialmente, un mal teatro al que conviene liberarse de los cuestionamientos sociales que hacen parte de un mal guion, de la fatiga que dá escuchar los problemas de los otros. Hay que salir, quizá, a buscar el amor propio, el camino de uno, la luz difícil de cada cual.

Autor

John Jairo León M.

johnjleon@gmail.com

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