Cultura Ciudadana

Cultura Ciudadana

¿Filosofía o Ejercicio?

La frase “cultura ciudadana” viene sonando en distintos rincones del país; interpretándose a veces como un modelo de vida de ciudades desarrolladas; a veces como un conjunto de actividades idiosincráticas y diferenciales de una región; a veces como un concepto romántico y casi mágico relacionado con paraísos inexistentes; a veces como una nueva teoría de revolución política; y muy pocas veces como lo que es, una serie de proyectos y acciones que involucran la participación de todos los ciudadanos para alcanzar estados satisfactorios de orden social.

Tanta carreta y al final es tan sencillo como portarse bien como ciudadano. Eso es todo. El padre de hogar quiere que sus hijos se porten bien. El político quiere que sus condiscípulos actúen bajo estándares aceptables de cultura ciudadana.

Se puede teorizar y filosofar hasta donde uno quiera sobre este concepto, como se ha venido haciendo en algunas ciudades del país, y desgastarse en investigaciones arrogantes como si hubiera tiempo para ello, pero lo que es necesario es dejar de matarse el coco con el término y comenzar a portarse bien. Aunque en la práctica no es tan fácil como suena.

Cuando hice parte de la Administración pública, en el área de comunicaciones, se me pedía reiteradamente que trabajara por la cultura ciudadana. Y sí, intenté por todos los medios (comunicación) que mis mensajes tuvieran ese trasfondo, pero el logro del buen comportamiento ciudadano no depende solo de la comunicación. Es un reto social, que si yo tuviera la respuesta hubiera aspirado a la Alcaldía misma.

Habiendo comprendido el término “portarse bien”, lo difícil es ponerlo en práctica. Es dejar de portarse mal. Se podría comenzar, si alguien sabe la formula, por terminar de una vez por todas con la corrupción e importaculismo que impera en nuestro entorno.

Un comienzo ineludible en el proceso de cultura ciudadana es erradicar comportamientos y decisiones aberrantes; tales como el carrusel de contrataciones indebidas (Bogotá); pérdida de 12.000 raciones de comida y medicinas mientras los niños mueren de hambre (Cartagena); fraudes electorales en el país (Ej. puntual Valle); apoyo y ejercicio de la minería ilegal; destinación inadecuada de fondos como el de AIS; carruseles de pensiones; desviación de fondos como los de las vigencias futuras; desfalcos de la salud; EPS corruptas; evasión de impuestos; la lista puede seguir eternamente.

Ese es el reto ¿Cómo hacerlo? Es la pregunta del millón. Póngale el nombre que quiera pero en el fondo todo es cuestión de conciencia y armonía social. Tan sencillo y tan complejo, portarse bien y llevar a otros hacer lo mismo.

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