Detrás de la película Malos Días, un thriller con esencia Caleña

Detrás de la película Malos Días, un thriller con esencia Caleña

Malos días

Malos Días

A punto de culminar el rodaje y en post-producción se encuentra la próxima ópera prima dirigida por el caleño Andrés Beltrán y producida por la compañía Rio Bravo Entertainment. La realización de esta historia tomó casi seis años de trabajo y al parecer será un ejercicio de género, aunque con un cierto toque personal e inclusive regional. Eso es, al menos, lo que se percibe de su realizador, por las repuestas que dio sobre esta refrescante propuesta.

Malos Días es, según Beltrán, la unión de varias ideas que tenía; todas ellas desembocaban en una cabaña alejada de todo, con un grupo de personas que se escondían allí por algo que habían hecho. Luego el director y su socio Felipe Linares ─compositor de la banda sonora─ decantaron la idea hasta escoger una que tenía cierta progresión natural. Esa fue precisamente la que fue desarrollándose durante dos años, hasta llegar a ser la historia final, cuyo planteamiento inicial es: “Una madre está escondida en una cabaña con su hija adolecente, debido a que su esposo cometió un grave error deben esperar a que pase el tiempo. Todo se complica cuando dos hombres llegan al sitio por accidente y reconocen al marido de la mujer; deciden quedarse para sacar ventaja de la situación, sin embargo al involucrarse con ellas el plan original toma otro rumbo.

Se podría imaginar que el relato va orientado al Thriller (suspenso), y es cierto, pues su creador le ha dado ese enfoque, aunque con un claro énfasis en el drama humano de los personajes. Sin embargo, no es el único género al que apela como referencia, también posee mezclas  de dos géneros tradicionales como lo son el Western y el Neo Noir (nuevo cine negro). La cinta sin duda remite  a películas como Fargo y otras realizaciones de los hermanos estadounidenses Ethan y Joel Coen. Es decir, a grandes rasgos hay señales de un ambiente cálido desértico y rudo para formar la estructura y atmósfera del entramado vital de los personajes en Malos Días. Sin afirmar que la cinta en su conjunto pertenezca a dichas etiquetas fílmicas, tiene escenas o piezas en pos de contar una tensa historia; será un nuevo peldaño de la cambiante narrativa cinematográfica, donde tal vez Andrés Beltrán también rompa esquemas, como lo hicieran los Coen en su momento.

Por lo anterior, la propuesta de Beltrán se aleja de otras producciones colombianas, busca a nivel narrativo y estético crear un producto que no pertenezca necesariamente al contexto nacional, aún así deja lugar a la identificación para el espectador cercano. Todo ello gracias al esfuerzo de los distintos departamentos: música, fotografía y vestuario trabajaron para explorar y moldear un entorno libre de temas políticos y sociales relacionados con el país. No obstante, la cinta tomará componentes gestuales o lingüísticos que se vinculan con la idiosincrasia local. Por lo tanto, el guion acude a los arquetipos  ─más no estereotipos─ con seudónimos como “El gringo”, “El indio”, o “El turco”; para mostrar, dice Beltrán, la variedad “genérica” del factor humano.

Es fácil suponer que un director como Beltrán ─al elegir los paradigmas extranjeros ya mencionados y al hacer cine sin el rótulo “colombiano”─ no apele a recursos propios de la cultura caleña. Sin embargo, es válido aclarar que el equipo de producción de esta nueva cinta, a excepción de algunos integrantes, está conformado por caleños. Los realizadores comparten, sin duda alguna, un profundo interés por el arte fílmico, en su mayoría son cinéfilos desde pequeños. Se atreven a decir, por ejemplo, que la gente de su generación hacia atrás encontró un gusto y respeto relevante hacia la gran pantalla, la música, o el arte en general. Por lo tanto, dicha percepción y experiencia ha sido lógicamente un alimento significativo en la escritura del guion.

Para un director como Andrés Beltrán es difícil enumerar los motivos que lo llevaron a la realización cinematográfica de Malos Días. Lo que sí puede afirmar, por ahora, es que será una pieza fílmica fresca, atractiva y emocionante; influirá favorablemente en los jóvenes de la ciudad, quienes quedarán seducidos como los mismos realizadores, a lo mejor disfrutarán y soñarán al mismo tiempo. Pronto los colombianos tendrán más noticias sobre esta interesante historia, posiblemente un hito que impactará a la cultura popular. Desde ahora puede compararse ─en mesuradas proporciones─ a la obra clásica o reciente del transgresor favorito de muchos, Quentin Tarantino; un director que trascendió las fronteras norteamericanas con su rica y compacta filmografía. ¿Malos Días trascenderá la brecha local, nacional e internacional?  Esa es una pregunta que muchos esperan que sea respondida afirmativamente, sobretodo para el momento en que sea exhibida en los diferentes medios de divulgación cinematográficos. Por ahora, sólo queda augurarle un buen comienzo en su etapa de post-producción.

Por Óscar Alejandro Cabrera

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