El cine independiente por fin tiene su espacio

El cine independiente por fin tiene su espacio

Festival Universitario de Cine

Festival Universitario de Cine

Del 28 al 31 de octubre Cali encendió sus pantallas para dar muestra al talento audiovisual de cientos de realizadores jóvenes, que participaron del primer Festival de Cine Universitario Cinespacio. El evento,  que fue gestionado por los estudiantes de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle y apoyado por la Cinemateca de La Facultad de Artes Integradas de la misma entidad, tuvo el respaldo de varios colectivos y productores de cine. Así se demostró una vez más, que en las venas de los caleños corre sangre cinéfila.  Todo porque “Aún somos Caliwood”.

Pero, ¿Qué tiene de especial este festival? ¿Qué lo hace diferente de los otros?  Bien, como muchas personas saben, el acceso de las obras audiovisuales ─de la gran mayoría de realizadores, a los festivales de cine nacionales o internacionales─  es bastante restringido, debido a que casi todos ellos exigen criterios técnicos o artísticos muy precisos, o porque simplemente están sesgados por una ideología particular, requisitos que a la final son muy difíciles de cumplir al momento de participar. Es decir, en resumidas cuentas, que muchos realizadores y sus productos se quedan “sin espacio” para exhibir su trabajo. De ahí, surge la idea de crear una plataforma dinámica y libre en la que  todos puedan expresarse sin temor al rechazo. Cinespacio, es entonces, esa plataforma.

¿Cuántos puntos de vista, cuántas historias se han desvanecido en el aire simplemente porque no han hallado un canal apropiado para darse a conocer? ¿Cuántos jóvenes talentos del cine han claudicado en su sueño de filmar sus ideas simplemente porque estas no van acorde a los cánones actuales de séptimo arte? (Comercialmente hablando)  ¿Cuántas buenas producciones han sido rechazadas por intentar ser diferentes? Muchos de estos interrogantes se los plantearon los gestores del Festival Cinespacio, quienes en su proceso de ejecución del proyecto descubrieron que la necesidad principal de algunos realizadores audiovisuales es sencillamente poder mostrar su trabajo al mundo. En Cinespacio tienen cabida los arriesgados, los rechazados, los inadaptados; los trasgresores que buscan cambiar los conceptos habituales del lenguaje fílmico; los que quieren a través de su obra expresar, divulgar, enfrentar y controvertir la realidad, la cual, muchas veces es ignorada por la misma sociedad que la construye. El cine, más allá de un mero elemento de entretención, puede ser una herramienta con la que el ser humano puede generar procesos de cambio, gracias a la reflexión a la que este invita. El verse reflejado en la pantalla, el sentirse identificado, genera una introspección hacia lo que somos.

Para los creadores del Festival Cinespacio, el propósito de todo es dar voz ─e imagen─ a aquellas personas que, por carencia de recursos, experiencia  o aceptación, no han podido mostrar a plenitud sus ideas. La democracia dice que todos tenemos derechos a cuestionar, a aportar y  a denunciar lo que nos afecta. Qué mejor que usar una película o un documental para hacerlo.

El Festival Cinespacio ve al cine de autor como: “Un cine que grita y que se niega a existir como simple ‘cine’, que prefiere pararse como un ente político, como un canal de desfogue, de luchas masivas y personales. Un cine que se hace herramienta de lucha en sí.”

Para esta primera edición del festival, cuya convocatoria estuvo abierta hasta el día 30 de agosto, se recibieron más de 300 trabajos provenientes de 23 países en las categorías ficción, documental, animación y experimental, superando en creces las expectativas de los organizadores. La Selección Oficial estuvo conformada por 49 obras que fueron proyectadas en diferentes centros culturales de la ciudad, en aras de hacer una integración completa de toda la comunidad. El Museo de Arte Moderno La Tertulia, Lugar a Dudas, el Centro Cultural de Cali, la Ciudadela Educativa Nuevo Latir, la Universidad del Valle y el Sistema Masivo Integrado de Occidente MIO, acogieron en sus espacios  las propuestas audiovisuales de los participantes de Cinespacio.

Además de las proyecciones del festival, alternamente se realizaron actividades enfocadas a estimular la producción audiovisual. Talleres, seminarios y conversatorios también fueron parte de la programación, los cuales arrojaron resultados positivos gracias a la respuesta masiva del público caleño.

Con este festival, Cali reitera la percepción de ser una importante capital cultural, que pese al abandono del estado y la indiferencia de la mayoría de sus habitantes, logra crear espacios en el que el arte con todas sus dimensiones es el protagonista.

Cinespacio ha concluido la programación de su primera versión, esperando que en la próxima edición muchos más realizadores y productores se animen a participar con sus obras  audiovisuales, todo con el propósito de enriquecer el saber colectivo y por qué no, el patrimonio fílmico de la región. Esperamos entonces que en el 2014, nuevamente nuestros espacios y nuestra realidad vuelvan a ser ocupados de historias, emociones, vivencias y de buen, pero muy buen cine.

Por Luis Gaviria

En alianza con Periódico El Pueblo

Comments

comments