Especial #ElClavoDeTerror: “Noche Críptica”

Especial #ElClavoDeTerror: “Noche Críptica”

noche

 

La noche se ha sido sola y he sentido sus dientes apretarme el cuerpo y hace falta la astucia de un látigo amable. Ha crecido desde el péndulo de la casa un sonido rítmico y misterioso, las puertas han rechinado suavemente como escondiendo los pasos de algo o alguien.

Humedad es lo que corre en mis pulmones como luz enferma. Dibujando sombras enfermas en el pasillo de mi casa contiguo en la habitación donde reposo intranquilo por el ruido de hace un momento. Se forma un páramo en mi habitación oscura, los cristales sin su brillo son sólo roca muerta y la luz no trae calma sino sombras gordas. Ahogadas bestias en la prematura consciencia de los hombres brotan desde la ventana de mi cuarto, aparecen terribles susurros desde la almohada de mi lado derecho por lo que me retiro suavemente a la pared y quedo más cerca de la luz del pasillo que hoy hace de patíbulo.

Se filtra una luz roja desde el pasillo y los mosquitos zumban hasta dejarme sordo.

La noche con su máscara tenebrosa abriga el miedo y enciende la paranoia. Le temo en este instante a las sombras del pasillo quienes vehementes asoman sus dedos largos en las paredes.

 

"Mi padre tiene fama en nuestro hogar de filmar cadáveres y modelar desnudo con ellos, así como de infligirse golpes cuando mira homicidios en la televisión".

 

Existía la posibilidad que detrás de esa puerta estuvieran mis padres muertos o peor aún "vivos" dispuestos a matarme; los escuché en la tarde discutir por mi presencia. Madre ha bebido y padre sé ha encerrado en el estudio y de ahí sólo se oyen gemidos y azotes. Mi padre tiene fama en nuestro hogar de filmar cadáveres y modelar desnudo con ellos, así como de infligirse golpes cuando mira homicidios en la televisión; todo esto ha sido con el permiso de madre, ella dice que es trabajo de todo hombre llevar el pan a la mesa, que el periodismo es su vida y que debemos respetarle. madre se enamoró por las excentricidades de padre, pero desde el pasado octubre en que su madre se suicidó no ha vuelto a ser la misma; el licor ya le tiene los ojos rojos y un vaho a cadáver.

Del recuerdo vuelvo a la parálisis del miedo, mientras que de la cocina sale un grito de una botella rota “ CRASHHH”.

—¡Hijo! soy tu mami, aquella que te mantuvo vivo cuando eras más indefenso, ¡ven! de matarte lo hubiese hecho antes… ¡ven! que quiero darte un beso.—

Sostengo la mirada en la entrecerrada puerta que hace de escudo y telescopio, la sombra de madre con la botella en la mano aparece en la pared blanca, goteando, ¿podía ser la sangre de mi padre?

—¡Hijo!— “TASS” un golpe hace que la sombra de madre se calle. Rueda la cabeza de madre hasta lo entreabierto de la puerta y puedo ver por última vez sus ojos rojos, dejando impregnada mi habitación con su vaho a cadáver. Solo puedo sujetar fuertemente las sábanas y sentir el corazón estallar. Entre la sombra de mi madre y la pared blanca se levanta un cuchillo que camina fríamente hasta la puerta entreabierta y que aparece con la mirada tierna de mi padre que dice:

—“Shss” ¡Hijo! acuéstate a dormir, voy a trabajar.—

Por:

Miguel Ángel Rodríguez Mora

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