Hernán Darío Correa al desnudo

Hernán Darío Correa al desnudo

Hernán Darío Correa

Hernán Darío Correa

En el barrio San Antonio de la ciudad de Cali se ha instalado un artista sin miedo al qué dirán, un maestro con afán de trascender nuestra percepción del arte y que encuentra en el desnudo de la mujer la máxima fuente de inspiración. Hablamos del pintor Hernán Darío Correa. Quien lleva más de 33 años de experiencia dándose a la tarea de mostrar el desnudo como una expresión de erotismo, arte y aceptación.

Inició sus estudios en el año de 1986, en la escuela del reconocido artista colombiano David Manzur. Una escuela estilo renacentista que centraba la investigación en la figura humana y proclamaba: “Si aprendes a dibujarla, puedes dibujar cualquier cosa”. En el día a día era común encontrarse modelos desnudos, hombres y mujeres, siempre estaban allí. Lo cual promovía un ambiente de aceptación, comodidad y amor por sí mismo. Lo más importante era desarrollar un replanteamiento filosófico de lo que es el desnudo a través de la Historia. Después de todo, la desnudez aporta atemporalidad a la obra. Una mujer desnuda hoy no es diferente de una de hace 30 años.

Correa afirma disfrutar de su “trabajo” y se considera bastante afortunado de llevarlo a cabo. La universidad de Tamper, en Finlandia concluyó que ver mujeres desnudas aumenta la inteligencia en los hombres, a lo que Correa responde “¡Vamos bien!, cultivando la inteligencia”. Dice haber tenido siempre una facilidad para conseguir modelos, así que no es de extrañar que siempre tenga una fila de interesadas en espera.

En palabras del curador de arte Miguel González “Hay una constante en el erotismo, las imágenes perturbadoras y un inevitable voyerismo a  largo de su producción. Algunas veces distorsiona la perspectiva para enfatizar situaciones y en otras maneja un contrastado cromatismo donde el color refuerza las acciones que desea narrar.”

Una de las experiencias más interesantes de este artista tuvo lugar en Panamá, donde un cardenal de la iglesia católica le hizo cerrar una exposición. Alegando que ésa era la obra de un “depravado hijo del diablo”. Correa recuerda el hecho con sentido del humor y agradece que estemos en el siglo XXI porque de lo contrario no sólo le hubiesen cerrado la exposición, sino que muy seguramente lo hubiesen quemado en la hoguera, víctima de la inquisición. La cual castigaba toda iconografía que no coincidiese con los puntos de vista de la iglesia católica.

No puede haber mayor exaltación del trasero femenino que vuelve por los fueros del mito. El pintor se mete en el cuadro a seguir pintando la modelo para que no se le vaya. Dicen las mujeres que los hombres ya no reparan en ellas. Pues Hernán Darío las contradice con su pincel goteante que las repara. Con sus mujeres desnudas sobre la marea de las sábanas.” –Critica el poeta Colombiano, Jotamario Arbeláez. Quien estima mucho el trabajo de Correa y afirma tener varios ejemplares en su estudio.

Para Correa, la depravación tiene que ver con la culpa, con la incapacidad de tener un comportamiento sexual normal. Y, aunque su obra puede tener una connotación voyerista, él afirma que la provocación erótica es intencional y que ambas partes (modelo – artista) disfrutan del proceso de comunicación, en el cual, ellas expresan algo al posar y él lo plasma en su lienzo.

La más reciente apuesta de Hernán Darío Correa es el proyecto de emprendimiento cultural La Galería Bar que desarrolla en conjunto con su Socia Lina Benavides. La Galería Bar busca permear la noche Caleña con una tentadora y erótica alternativa artística. Dotar espacios, hasta ahora reservados para la rumba, con obras y exposiciones de artistas experimentales y expertos. Contribuyendo al desarrollo de un criterio frente al arte y generando alternativas de diversión en la noche caleña.

Por José Luis Araujo S

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