La holandesa que nos puso a bailar

La holandesa que nos puso a bailar

Maite Hontele, una trompetista holandesa con sabor latino

Maite Hontele, una trompetista holandesa con sabor latino

Maite Hontelé nació en Utrecht, una ciudad ubicada al centro de Holanda. Creció sintiéndose una latinoamericana más, pues la cultura y la música de América Latina fue todo lo que su padre ─quien también es holandés─, le enseñó desde que era una niña. Al son de las trompetas, las maracas, los timbales y el bongó, se formó esta holandesa, mujer que a su corta edad admiraba la música que su padre coleccionaba. Y es que fueron orquestas como: la desaparecida Fania All Stars,   el Gran Combo, Sonora Ponceña, Fruko y sus Tesos, las que lograron cautivar el corazón de esta europea, que poco a poco se interesó en conocer aún más la cultura occidental.

La mezcla de sonidos en ritmos como la Salsa, Sones y Boleros llamaron la atención de Maite. Escogió esta música como su género favorito, algo que no es muy usual para una joven holandesa, que por su cultura escucharía otro tipo de música.

El inicio de una carrera musical

Con apenas 9 años Maite Hontelé ingresó como trompetista a la banda marcial del pueblo, ya que necesitaban a alguien que tocara este instrumento. Sin pensarlo mucho aceptó la propuesta, tenía la seguridad de conocer a la perfección la sonoridad de la trompeta. Sin embargo, lo que menos esperaba era que fuera la ocasión perfecta para mostrar su talento e impulsar su carrera musical.

De hecho, esta fue la oportunidad que le abrió las puertas hacia algo más grande, pues fue allí donde, a los 14 años, ingresó a hacer lo que más le apasionaba, tocar su trompeta al lado de una banda musical de Salsa. Pasando por muchas pruebas y obstáculos Maite comenzó a cultivar lo que sería el inicio de su exitosa carrera.

A los 17 años, Maite tomó la decisión de estudiar música en el conservatorio de Rotterdam, universidad que le permitió conocer más a fondo ritmos como el Jazz, la música clásica, el Flamenco, la música brasilera y la Salsa. En el año 2004, al tiempo de realizar sus estudios en la universidad, hizo su primera gira por el continente americano con la famosa Buena Vista Social Club, así mismo pisó territorio Colombiano y se dio la oportunidad de tocar con Rumbata Big Band.

Maite traslada su música a Colombia

En el año 2009 después de una exitosa gira con Rumbata Big Band, Maite lanzó su primer disco llegó la mona, un tributo a la música colombiana. Al ver que su primer sencillo se posicionó muy bien en el país, la holandesa tomó la decisión de radicarse en Medellín, pues sus paisajes, la comida y la gente lograron enamorar a esta europea, quien visionó que su carrera musical tendría un mejor éxito en Colombia, ya que por ser un país con una variedad de ritmos y culturas lograría ser el escenario perfecto para posicionar el estilo de su música.

En el año 2010 después de lanzar su segundo trabajo musical llamado mujer sonora, Maite cumplió uno de sus mayores sueños: tocar al lado de uno de sus grandes ídolos, el cantante panameño Rubén Blades, quien invitó a la trompetista a hacer parte de un concierto que él daría en la ciudad de Bogotá. Sin embargo, su sueño no culminó ahí, pues al poco tiempo fue convocada por  Oscar D’León para acompañarlo en una importante gira musical, encuentro que dejaría como resultado la grabación de una canción llamada perdón.

Maite y su regalo para Cali

El pasado 23 de agosto Maite realizó una visita en la ciudad de Cali, con el objetivo de promocionar su tercer trabajo musical déjame así. Disco en el que incluyó todo una mezcla de sonoridades del Son Cubano, el Latín Jazz, el Bolero, y la Salsa, ritmos que tienen gran relevancia en la ciudad, pues son los géneros que más ponen a gozar y  bailar a los caleños.

En su visita por la sultana del Valle quiso aportarle algo positivo a la ciudad, ya que se encuentra muy agradecida con Cali, la ciudad le ha brindado grandes oportunidades de mostrar su talento a través de eventos como el festival de jazz (Ajazzgo) y el festival de música del pacífico (Petronio Álvarez).

A través de su concierto Maite le regaló a Cali una noche mágica, donde la salsa añeja fue la gran protagonista, ya que las canciones que interpretó la artista fueron recordadas y coreadas por los caleños, quienes vibraron en Mikasa Bar con este género insignia de la ciudad. Maite terminó rindiéndole así un homenaje a esa historia que enmarca la cultura caleña, a esos cantantes que de generación en generación han puesto “a azotar baldosa” a todos,  con sus inolvidables canciones.

Sin duda alguna, fue una noche de éxito que prendió la rumba en la sucursal del cielo, una fiesta que combinó los ritmos de la vieja escuela, con las sonoridades de los nuevos talentos, una velada que desde ya se quedó en el corazón de los caleños, una huella imborrable que hizo sentir orgullosos a los innumerables salseros, confirmando así por qué Cali es la capital mundial de la salsa.

Por Daniela Solarte Lozano

Comments

comments