La Política Somos Todos

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¿Por qué meterse en política? Es una pregunta que me he hecho en varias ocasiones de mi vida. La primera de ellas fue cuando decidí estudiar Gobierno y Relaciones Internacionales en lugar de Economía. La respuesta en ese momento era que quería aprender, entender y analizar la política para así lograr un cambio en la sociedad; deseaba renovar el mundo desde las aulas, sin embargo, la teoría y las clases, aunque esenciales, por sí solas no eran suficientes. Los hechos y las acciones pesaban más.

Ingresé a la política porque quiero transformar las cosas y contribuir con el desarrollo del país. Al inicio descubrí que la forma de hacerlo era untándome las manos; participando activamente en la lucha social. Fue así como hace diez años, arranqué un proyecto político ambicioso junto con otros jóvenes, que como yo, eran inexpertos y soñadores, pero que estaban dispuestos a enfrentar una realidad desafiante y contradictoria. Sin embargo, con todas las vicisitudes y obstáculos que se nos presentaron a lo largo del camino, logramos formar las bases de lo que hoy es el Partido Alianza Verde: la única propuesta política de centro, joven y comprometida con el cambio social y político del país.

Hoy cuando observo la realidad política de nuestro país, dominada por la corrupción, el abuso de poder, los excesos y las injusticas me pregunto: ¿Por qué meterse en política?, ¿Por qué mantenerse en ella? El panorama es poco esperanzador y las opciones de cambio parecen limitadas, entonces, ¿Por qué seguir creyéndole? Creo en la política por la misma razón que creo en que el sol saldrá mañana. Quiero seguir haciéndolo, porque sé que podemos tener la ciudad y el país con el que hemos soñado. Pero algo sí tengo claro y es que, si queremos obtener resultados diferentes, tenemos que hacer las cosas de otra manera. Sólo se puede construir sobre lo construido. Para lograr la realidad que queremos debemos ser valientes (al mejor estilo de Hannah Arendt), dar un paso al frente; atrevernos a soñar lo inimaginable y hacerlo posible, ya que nada ni nadie va a cambiar aquello que nosotros no cambiemos.

Participar en política es ser parte de la transformación desde las cosas pequeñas, como considerar la vida como valor supremo, comprometerse con la trasparencia; conocer la situación de nuestro país desde una mirada crítica y ser activo en movimientos políticos, leyendo, pensando y opinando. Somos seres políticos, ya que la sociedad nos obliga a serlo. Cualquiera puede ejercer la política, bien sea participando como candidato para un escaño en las corporaciones públicas, o desde la universidad, el trabajo, la calle; o en manifestaciones; desde las familias, redes sociales o cualquier espacio al que tengamos acceso como ciudadanos. Para meterse en política, se necesita convicción, terquedad y compromiso para entender la responsabilidad que yace sobre cada uno al intentar influir en los demás.

Podemos seguir creyendo en la política ejerciendo nuestro derecho y deber como ciudadanos. Votando conscientemente, revisando las propuestas de los candidatos, comprendiendo el valor que tiene cada voto, para así no venderlo al mejor postor.

Creemos que el cambio es posible, pero este no sucederá por sí solo. Debemos hacer política, creer en ella y sobre todo apostarle, para que cuando nos pregunten: “¿Por qué meternos en política”? Podamos responder: “porque con ella tomamos las decisiones más importantes de nuestras vidas”.

Por Michel Maya

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