La ruleta sexual y otras opiniones

La ruleta sexual y otras opiniones

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Aunque debo decir que soy partidario de la libertad, del sexo, y la combinación de ambas para tener sexo con libertad sin juicios morales, y sin llegar a ser algo despectivo sólo por la decisión que se toma de disfrutar de ello con quien realmente se deseé; el punto al que estamos llegando hoy en día, no solo es repugnante sino, además, abrumador.

El sexo es un acto de intimidad –no importa si lo practicas con muchos, es algo personal, no de difusión mediática–, a pesar de que puedes elegir a quienes desees para ello. No tengo nada en contra de las orgías, de los tríos, y de todas esas fantasías sexuales que puede tener la gente, lo admiro y lo aplaudo. Pero niños, que no superan la mayoría de edad, que no saben que significa el sexo, ni la diferencia de éste con hacer el amor, estén entregándose de forma liberal a prácticas sexuales como las que bien los medios de comunicación han recalcado como: La ruleta sexual, es desconcertante. No sólo porque, en definitiva se corren riesgos de enfermedades, y embarazos prematuros, sino, por un hecho tan simple cómo saber que lo hacen por presión social, y no porque de verdad disfruten del sexo tanto como para practicar la promiscuidad en una sola noche.

Para quienes no entiendan, de que estoy hablando; la ruleta sexual, flor de loto, o como quieran llamarlo, es una práctica sexual de jóvenes adolescentes, donde se reúnen en grupo. Las mujeres son penetradas sin preservativo, y gana el hombre que no eyacule en todo ese tiempo que sus adversarios lo hacen. En pocas palabras, estás jóvenes se prestan a ser muñecas inflables de carne y hueso que gimen sin saber por qué, y disfrutan de tener a su amiga al lado, haciendo lo mismo.

Se puede resumir todo en una sola premisa: hoy en día, se está teniendo sexo por las razones equivocadas.

El rumbo natural de ello, es primero explorarse así mismo, después explorar otros cuerpos, y por último, cuando eres consciente de lo que significa tener sexo, hacer el amor, y estar enfermo por tener sexo, entonces sí, eres libre de tomar las decisiones que quieras en cuanto a prácticas sexuales se trate. Puede follar en un ascensor mientras todos los ejecutivos de la empresa te miran, y puedes hacerlo con la persona de tu mismo sexo si quieres, no me importa, de hecho no debería importar, si sabes con claridad, lo que estás haciendo, y que a pesar de que probablemente te despidan, y no te vuelvan a contratar en ninguna otra parte, lo hiciste en nombre de la excitación, del amor, y del arte de desnudar un cuerpo.

No soy sexólogo, ni mucho menos, pero las pasiones, como las artes, son siempre la manifestación y materialidad de un concepto inteligente, y arriesgado. Así es el sexo, no un simple acto de aprobación social, puberto, inmaduro, y bastante absurdo que dejará secuelas de pobreza, de sobrepoblación, y de cuerpos húmedos que ni siquiera entienden la pasión del sudor sobre un cuerpo desnudo.

 

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