La vida feliz que una vez tuvimos

La vida feliz que una vez tuvimos

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No hay nada como pensar en todas esas anécdotas y momentos que en el transcurso de los años adquirimos, porque hay muchas cosas que se pierden, pero poder mantener una memoria, es un tesoro valioso, es un arma para cualquier ocasión. ¿Quién no ha visto algo y se ha sentido identificado?

¿A quién no le quedó una cicatriz en la rodilla por todas esas caídas al correr, montar bicicleta o hacer un deporte de niño? ¿Quién no se cansó de algún objeto y lo utilizó para algo totalmente diferente a su uso tradicional? ¿Quién no tomó su piano de juguete sin baterías cuando era pequeño y lo usó como rampa para la bicicleta? Eso lo hice yo. ¿Quién no fue asustado por sus papás, hermanos, o algún familiar con algún mito urbano? El Coco, la Llorona, la Pata Sola, etc.

¿A quién no le hicieron matoneo, o el conocido bullying en el colegio? Si a ti no te lo hicieron, es porque tú lo hacías. Pillado. ¿Quién no sintió que un profesor se la tenía montada y no sabía por qué? ¿Quién no falsificó la firma de los papás en la nota del colegio? Esa adrenalina que se sentía al saber que te podían pillar y encontrarte un castigo peor era irremplazable. ¿Quién no se enamoró de la chica más linda o el chico más lindo del salón y nunca le dijo nada? ¿Quién no tuvo o tiene ese amor de la infancia y años después descubrió que era algo mutuo? ¿A quién no le rompieron el corazón? Si existe alguien, que me diga cómo hizo.

¿Quién no dio consejos que nunca fue capaz de aplicarlos en sí mismo? ¿Quién no quiso ser parte de la moda aunque fuera lo más horripilante del momento? Como esa época donde alternaban mayúsculas y minúsculas, letras y números.

¿A quién no le dijeron “este niño” porque no sabía su nombre? Y además, para rematar, ¿quién no le respondió “‘este niño’ tiene nombre, oyó”? ¿Quién no se ha sentido aburrido y al mencionarlo lo mandaron a hacer oficio o tareas? Y más de uno identificado diciendo: “Sí, pero siempre se me quita en ese momento”. ¿Quién no le ha corrido a la mamá cuando le dice “Venga mijo, yo no le voy a pegar” con el cable del teléfono en la mano? Bueno, tal vez una correa o una chancla. ¿Quién no le dijo a alguien “El que primero lo huele, debajo lo tiene” cuando alguien mencionaba un olor a pedo? ¿A quién no le dejaron un trabajo con semanas de anticipación y lo hizo la noche anterior? ¿A quién no le pasó, que al cantar una canción, el cantante se equivoca? Es frustrante cuando vamos bien y se equivoca la canción. ¿Quién no inició el colegio escribiendo impecable y a la semana los cuadernos eran puros tachones? ¿Quién no se distrajo en clase y empezó a dibujar y escribir en la parte de atrás del cuaderno? ¿Quién no armó salidas sin plata? ¿Quién no hizo“vaca”cuando no podían pagar cada uno por aparte? ¿Quién no pidió rebaja cuando compraba algo? O aún mejor: ¿Quién no pidió “la ñapa” cuando compró algo?

Y ya que salimos de la época navideña: ¿Quién no iba a las novenas de aguinaldos solo por la comida y los regalos? ¿Quién no creyó que aquel muñeco en el pesebre llamado “niño Dios” era quien traía los regalos? ¿Quién no descubrió el escondite de los regalos de navidad y exigió un adelanto? ¿A quién no se le enredaron las largas tiras de luces? He aquí el dilema ¿quién desenreda eso? ¿Quién no se reunió con la cuadra para pintar el andén de rojo, verde y blanco?

La verdad, es que sin importar las creencias, las razas, las ideologías y toda esa vaina todos compartimos algo, la vida, el día a día; y aunque la vida no es bella, tiene sus momentos, y lo mejor que podemos hacer es disfrutarla. Que valga la pena cada instante; cada persona, que llega y que se va; cada recuerdo, que te alegró o que te hizo llorar; cada error, porque dicen que no son pérdidas, son ganancias pequeñas.

Y… ¿Quién no cree que sea así?

Por Danilo Castaño

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