Los de siempre repiten

Los de siempre repiten

Clavitorial

Clavitorial

Dilian Francisca, Sigifredo, Francined, Telésforo… Estos son algunos nombres que no se distinguen precisamente por modernos y son un indicio de que los actores de nuestra política regional vienen de bien atrás, es decir, de mitad del siglo pasado por lo menos. Si miramos a los políticos más jóvenes ya vemos nombres menos exóticos, pero los apellidos siguen siendo los mismos: Char, Gaviria, Santos, Lara o Galán, por los que votaban nuestros papás hace 20 o 30 años.

Obviamente, que un familiar de un candidato también sea político no significa que uno va a elegir un clon que se va a comportar igualito a su pariente. O al menos eso pensaron quienes votaron por un Pablo Escobar Gaviria (sí, el capo) que no tenía la culpa de resultar siendo primo de José Obdulio Gaviria. Pero la sensación que nos queda es que para llegar al poder hay que ser familiar de un político que ya esté en una selecta rosca.

Por otro lado, hay personas con tanto verbo que son capaces de convencer a mucha gente para que los lleve al poder casi sin la ayuda de maquinarias políticas, como hizo Uribe en su primera presidencia empezando desde bien abajo en las encuestas. Le fue tan bien, que el impulso le alcanzó para que se crearon nuevos partidos y ayudar a elegir congresistas cuando normalmente es al revés. El problema es que semejantes gigantes electorales son raros y acaban recordándonos al protagonista de Mi Villano Favorito, rodeado de minions que se parecen sospechosamente a Pachito. Algo similar ocurre con Petro y sus progresistas, Mockus y sus visionarios verdes, Fajardo… sin el líder, sus seguidores no parecen tener el empuje suficiente para continuar unidos trabajando para sacar adelante las ideas que los juntaron.

¿Será que los jóvenes (siendo MUY flexibles, digamos que se incluyen hasta de 40 años) no somos capaces de convencer a suficientes votantes para que nos representen? ¿Prevalecerá en las próximas elecciones presidenciales el “más vale JuanMa conocido que uribista por conocer”?

No necesariamente. Hay algunas fi guras jóvenes (Camilo Romero en la izquierda, Michel Maya en el centro, Christian Garcés en la derecha, por nombrar algunos) que están haciendo la tarea y escalando posiciones en sus partidos, sin dejarse contaminar de las mañas que aquejan a los políticos de carrera que jamás han devengado un sueldo por fuera del Estado. De nosotros depende apoyarlos para que se fortalezcan, difundir entre nuestros contactos cuando acierten, aventarlos cuando se equivoquen (para que afinen), pero siempre contribuyendo a que se mantengan visibles. Es quizá la única forma en  que podemos poner en problemas a las maquinarias electorales bien aceitadas con puestos, contratos, almuerzos y subsidios que hacen que los más necesitados sigan poniendo el voto para reelegir a quienes no tienen ningún interés en que progresen.

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