Mermelada con sabor a corrupción

Mermelada con sabor a corrupción

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Ilustración ‘¿Cómo voy ahí?’ por XTIAN. 

El problema del Presidente Santos es su intención de tener a todo el mundo contento. Hecho que, como el adagio popular dicta, es imposible. De manera que intenta dar una solución diplomática (característica fundamental en él) a la situación y lo logra: a quienes no puede satisfacer les miente y a quienes lo presionan desde las élites políticas y económicas les reparte mermelada. Así, a su parecer todo está solucionado.

El problema subyace en que los últimos acontecimientos de la vida nacional no acompañan su tesis. En las fuerzas militares se presentan muchísimas irregularidades—que sin duda han existido desde siempre—pero que hoy son tema de opinión. La famosa operación Andrómeda, que tomó por sorpresa al propio Presidente y lo hizo hundirse en un mar de confusiones, todavía no tiene una clara respuesta. Tal vez, ni el propio Santos entienda hasta hoy lo que en realidad sucedió. Lo que sí es indiscutible es que repartir prebendas y hacerse el de la vista gorda no le está sirviendo para gobernar.

El último escándalo de corrupción vuelve su mirada a las fuerza militares, esta vez no por chuzadas (característica fundamental en ellos) sino por contratos amañados, que dejan grandes porciones de dinero a ciertos uniformados. Lo interesante es que Santos, otra vez, no sabe nada y de nuevo,promete resultados.

Seguramente sus investigaciones tendrán la misma eficacia de “Andrómeda” y no debe descartarse que nuestro diplomático Presidente en los próximos días diga que la asignación de contratos  también era legal. Y para calmar a la opinión pública, le vuelva  a mentir.

Por Luis Gabriel Rodríguez

@Lgrdelarosa

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