Oda al Miércoles

Oda al Miércoles

Foto:Mauricio Paz

Eres el hijo negado de la semana,

el que nadie toma en cuenta

aburrido como una fea hermana

que a los amigos no se presenta.

 Dicen que lo bueno está en el centro,

como la carne de la hamburguesa

pero es algo que en ti no encuentro

y  describirte me produce pereza.

 Careces de alias, sobrenombre o apelativo,

tal y como lo tienen los otros días,

será porque no tienes suficiente motivo

y que eres el preferido para la visita de la tía.

 No te quiero, pero no te odio,

es un sentimiento que de comprender no acabo:

No beber alcohol contigo es  lo más obvio,

¡Porque terrible debe ser pasar un Jueves con guayabo!

 Fuiste creado para pocas cosas realizar:

Sólo para citas, reuniones, ir al médico y mercar;

calzarse las muelas, hacer oficio, arreglarse las uñas y facebookear;

ver televisión, hacer locha, y estudiar para el parcial.

 ¡Día ignorado! ¡Día del medio!

Somnoliento, largo y bastante pesado,

No podemos hacer nada, ¡No tienes remedio!

Quisiera quedarme en mi cama, por siempre aplastado.

 Del jueves y el viernes no compartes su felicidad,

ni del lunes, su inminente repulsión.

Del sábado, no tienes rastro de ebriedad,

y del domingo, el rasquinbol dentro del calzón.

 Miércoles, Wednesday, Mercredi, Mercoledì

en todos los idiomas eres igual,

la antesala de la llegada por fin,

del desorden y la vagancia total.

 ¡Quiero que te traten con respeto!

Y que sepan una cosa:

El miércoles es mucho más que esto:

“¡El día de pagar la boleta de cine con tapa de gaseosa!”

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