Pecando en las Redes Sociales

Pecando en las Redes Sociales

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Si la cuestión es de hablar de pecaditos, a más de uno le tocaría vivir arrodillado, confesándose y rogando salvación como en aquella época cuando, por ejemplo, “contestarle” a los papás era el pecado más verraco y una falta de respeto inconcebible. Pero como todo cambia, para livio de muchos y para el nuevo dolor de cabeza de otros, ahora el pecado no es
ese, sino todo lo contrario: no contestarles el celular o ignorarles los mensajes del Whatsapp.

Eso sí, hay que partir del hecho de que si usted aún vive con sus padres, debe saber que ya ha cometido no uno, sino dos grandes pecados, de los que seguro se ha arrepentido: el selfieprimero, ignorarlos en el chat porque seguramente ya lo tienen “mamado” con las preguntas que dónde anda y por qué se demora tanto en llegar a la casa y el segundo (siendo este el más importante, porque llevó al primero), torturarse todos los días preguntándose por qué los agregó a sus contactos. Este mismo caso aplica con su pareja, amante, “arroz en bajo” o amigo(a) con derechos, a quien probablemente le ha cometido el pecadito de dejarlo en “visto” en Facebook, desencadenando así la tercera guerra mundial.

Es que no es para menos: en una sociedad cada vez más mediada por la tecnología y la era digital, podría decirse que el paradigma de pecados también se transforma y evoluciona a medida de que esa ola vanguardista de actualidad e inmediatez se acrecienta.

Sin duda, el bombardeo de aplicaciones móviles y el surgimiento de nuevos medios de contacto social han creado a su alrededor una nueva “cultura del pecado”, donde casi todo pasa desapercibido porque se vuelve tan usual que hacemos de ello un imperativo.

Desde las múltiples faltas de ortografía, hasta publicar los estados clásicos de “estoy triste” o “tu envidia alimenta mi ego”, son tan sólo algunos de los pecaditos en los que se puede llegar a caer en las redes sociales, sin mencionar la foto en el espejo o selfie.

Para hacer mención de los más comunes basta si quiera hablar de las faltas al escribir en las que nos han sumergido los chats: extranjerismos, abreviaturas en las palabras
y la penosa “horrorgrafía”, son abanderados ilustres del afán por responderle rápido a la otra persona que espera ansiosa al otro lado de la pantalla.

Es típico en ocasiones pecar olvidando que las tildes existen, que las comas no alimentan por más de que nos las comamos y que es mucho más agradable a la vista hacerle a alguien una publicación con la frase completa de feliz cumpleaños, en vez del simple “FC” o peor aún, el “HB” a lo gringo.

Aspectos como estos cada vez son más frecuentes hoy en día y posiblemente el que viene a continuación se identifique en la lista de muchos y haga sentir pecador a más de uno: Curiosearle las redes sociales a la pareja cuando se dé la oportunidad.

Es que hay que ser realistas y admitir que ver los mensaje privados del novio o novia, es una dicha (o desdicha si es a uno al que le irrumpen en la privacidad) que sólo se puede disfrutar en estos tiempos.

Por Cindy Cortés

Tw: @UnaMuyDescortes

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