Psycho Duck: Sacándome el clavo más duro llamado amor

Psycho Duck: Sacándome el clavo más duro llamado amor

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‘Clavo’, una palabra tan aparentemente sencilla; aunque, tal vez, más de un carpintero me contradiga y no porque haya de todo tipo y tamaño, sino por aquellos con los que nos topamos a lo largo de nuestra existencia.

Es que es eso lo que da sabor a la vida. Ya nos han preguntado: “si no fuera por la tristeza ¿cómo reconoceríamos la felicidad?”. Pues ¿qué sería de nosotros sin los clavos? ¿Sin algo que nos perturbe? ¿Sin la puntilla que nos machuca el dedo? ¿Sin un jefe abusivo? ¿Sin ese clavo que le entierra a nuestro muñeco vudú aquel (la) perverso(a) ex?

Sin embargo, hoy aprovecharé para sacarme uno. Pero no mal piensen, que sólo estoy hablando de clavos. Esta vez, del más grande: las mujeres. No importa todo lo que usted sea, ni lo que haya logrado en su vida. Por alguna razón, las chicas siempre querrán a quien le falte un poco más.

Si usted es buena onda, entonces les gustará un(a) mala onda. Si usted es fiel, un(a) perro(a). Si es romántico(a), un(a) guache. Si es amplio(a), un(a) tacaño(a) y así se repite esta interminable y paradójica condición, que hace que muchas veces su merced salga a correr en la noche, al borde del llanto, indignado(a) por lo injusto que es todo en el planeta Tierra.

Peor ¿alguna vez se ha fijado en esa mujer, cuya pareja es una basura, pero ella no lo sabe? Uno de los sentimientos más grandes de impotencia que se da en el amor y ni siquiera se cura con aquella pastillita azul, solo con el tiempo, cuando rompen por alguno de esos secretos oscuros que usted ya conocía u otro que ignoraba o lo mejor: al usted perder el interés.

Estas situaciones también sirven para medir la moral. Cuando terminen y ella se meta con otro(a) peor, usted va a estar más orgulloso(a) de haberse quedado calladito(a), en cambio de haberle llegado con el chisme a su amor platónico, que esta no le creyera y lo(a) hiciera quedar como un psycho-duck o ´pato psicópata´, un término que creí inventarme hace unos segundos, pero busqué en ´Google´, me di cuenta que no y me llevó muchas imágenes graciosas.

“La mayoría de las nenas lindas se mueren por los nenes malos y yo loco por una de ellas, pero yo no sé cómo ser malo”, es la lírica profunda del ´restregón´ que canta algún chico de ´blin blin’, convertible, gorra pa´ atrás y fierros de juguete, el cual a pesar de todo, sufre del mismo mal que ust11ed: en este caso, ser bueno(a).

Pero tranquilo(a), santurrón(a). Quiera Dios que usted nunca cambie esas cualidades tan buenas. El secreto está en aprender a camuflarlas, a fingir ser RBD, porque para mayor tristeza, esos corazones así como el suyo y el mío: moralistas, pendejos e idealistas, son los que con más frecuencia terminan pisoteados, engañados y subvalorados. ¡A protegerlos!

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