Sobre el Pudor

Sobre el Pudor

PUDOR WEB

Si buscamos la terminología del pudor, encontraremos que su carácter es ambiguo. Por un lado, es de razón moral o físico, y por otro es interior o espiritual. Por lo tanto es profundamente humano y de concepción menos teórica que intuitiva.

El pudor determina un inicio de un todo sobre el ser. Nadie nació con él, por eso un niño se desnuda sin sentir vergüenza. En la medida que crece lo aprende, pues no es innato debido a que es artificial no natural. A ese niño, la madre lo reprenderá diciéndole que andar desnudo es una acción impúdica. Entonces nace la culpa que concierne a la fracción espiritual y a la física la vergüenza.

Sobre la vergüenza y la culpa conocemos la historia de Adán y Eva. Según la Biblia, Dios quiso que los hombres estuvieran libres de pudor: “Tanto el hombre como la mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza de estar así” Génesis 2,25. Pero la culpa de Adán y Eva les hizo sentir vergüenza: “Escuche que andabas por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí” Génesis 3,10.

De esa historia reconocemos al hombre que se singulariza de los demás animales. Y pese a que la religión no determina el valor del pudor, en el Génesis logró fijar una diferenciación entre lo divino y lo animal. Ahora el hombre prefería ocultar sus pasiones de naturaleza puramente animal usando la vestimenta. Cubrir la zona erógena, sin embargo, toma un efecto contrario del que se piensa, pues lo que es velado resulta misterioso y estimula el deseo. Justamente la fantasía de desnudar el cuerpo potencia la obsesión erótica y legaliza un mecanismo de pudor.

Es seguro que el estímulo erótico depende del entorno cultural. La etnia indígena yanomami, por ejemplo, usa una vestimenta escueta; interactúan parcialmente desnudos y aunque el factor ambiental justifica esta acción, es probable que ellos carezcan de la percepción casi mística que sobre el cuerpo practica gran parte del pensamiento occidental. Por otro lado, y muy diferente a esa falta de pudor tribal, podrá pensarse que se fortalece en culturas como la árabe que cubre casi la totalidad del cuerpo.

Otras variaciones del pudor se producen a partir del género. Se dice que a la mujer le corresponde un valor corporal de pudor y al hombre uno emocional. Una mujer en sociedad debe vestir su cuerpo como el hombre debe vestir sus emociones. Pero el tiempo, que también actúa como una variación independiente, ha disminuido esa diferencia, pues las generaciones pasadas como la de los abuelos se percataban de comportarse con tal recato que a esta época le resulta inusitado. Parece no notarlo el hombre contemporáneo (me refiero a genero), pues conoce a una mujer que se libró del pudor para asemejarse a él en las libertades del cuerpo.

Finalmente, y contrario a su concepción, el pudor es un revelador del ser en la sociedad y de esta un determinante. El sujeto esconde a la sociedad lo que a su intimidad le concierne. Pero ya sabemos que no es innato sino aprendido, así que si el hombre alguna vez decide vestir los ojos y desnudar el cuerpo retornaría a su génesis; volvería a ser de nuevo a Adán y Eva.

Jhon Alexander Cabanillas

@AlexanderCaban

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