Soy un joven de derecha y también quiero la paz

Soy un joven de derecha y también quiero la paz

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En Colombia la división, los odios y hostilidades que las FARC  no pudieron promover por medio de las armas desde el monte, lo están haciendo hoy desde Cuba a través  de discursos engañosos y malintencionados, que sólo quien no haya vivido en este país terminaría arrepentido de haberlos señalado de criminales, terroristas y narcotraficantes.

Hoy Colombia se divide en dos grupos de ciudadanos: aquellos con un optimismo irracional que creen que por la paz se vale todo, sin importar que las FARC asalten la dignidad de la Nación y adelanten un campaña para desdibujar el trabajo de las Fuerzas Militares y la Policía, cuyos miembros evitaron sus frentes de terror, secuestros, pescas milagrosas y crímenes. Y el otro grupo es el de los pesimistas racionales o más bien fachos, paramilitares, guerreristas y enemigos de la paz como ellos (los optimistas irracionales) nos llaman. Sin importar la línea política sólo es necesario tener dudas en algunos de los cinco puntos que se negocian en La Habana (Reforma Agraria, Participación Política, Fin del Conflicto, Erradicación de Cultivos Ilícitos y Víctimas), para hacer parte de este mal merecido grupo. Ahora, yo como ciudadano, (bueno como “facho”), puedo tener inquietudes naturales e inconformidades. Y puntualmente en un país como Colombia, ofrecer impunidad a quienes cometieron delitos de lesa humanidad, puede generar más violencia. No estamos pidiendo cadena perpetua, sólo cinco años de cárcel para los cabecillas de las FARC, que vendría siendo el mismo tiempo que en su momento dirigentes políticos y líderes cívicos de su mayoría de izquierda, criticaron al Gobierno pasado por ofrecer tales beneficios a cabecillas de las AUC, y que hoy se encuentran extraditados en los Estados Unidos. Sin duda esto evitaría que las violaciones o crímenes tales como el asesinato de los 11 diputados del Valle del Cauca no pasen como una justificada masacre a nombre de la “rebelión”.

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“Y puntualmente en un país como Colombia, ofrecer impunidad a quienes cometieron delitos de lesa humanidad, puede generar más violencia.”

Me declaran enemigo de la paz, por no aceptar la infamia de Estado Fallido que las FARC desde Cuba vende a la prensa internacional. ¿Estado fallido?, Colombia por tradición ha sido uno de los países (no sé si el único) de la región con tradición democrática y civilista, lejos de cualquier tipo de dictadura o caudillismo que utiliza las armas como medio de democratización. Ahora, tampoco podemos ocultar que el Estado colombiano tiene grandes vacíos, pero esa ausencia de instituciones no debe permitir la privatización ilegal de las funciones públicas, y aceptar la creación de grupos con sistemas de protección, seguridad y defensa propia que en últimas desembocan en la conformación de grupos criminales.

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“Me declaran enemigo de la paz, por no aceptar la infamia de Estado Fallido que las FARC desde Cuba vende a la prensa internacional.”

Entonces, más bien me autoproclamo ciudadano y activista de derecha que promueve una proclamación por una  paz estable y justa, y no la que por medio de una constituyente pre tempore quiere imponer un Gobierno que no tiene en cuenta a los ciudadanos, y un grupo guerrillero que busca construir una república a obra y semejanza de ellos. Esa misma guerrilla que desde los 80 dejó de representar la lucha por el pueblo y protección de los derechos colectivos y pasó a convertirse en el mayor traficante de droga y más despiadado grupo criminal de todos los tiempos.

Autor: Hugo Ruano

@raul8hugo

 

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