Y yo, no puedo olvidarlo

Se fue un grande, quizá uno de los argentinos más grandes que ha dado esa tierra. Sí, un hito, una leyenda de la balada romántica de los años 60’.y 70’.

¿Quién no conoció a Leonardo Favio? ¿Cómo no saber quién era él? Si cuando mi mamá planchaba, lavaba o limpiaba la casa ponía esas canciones que en el tono más triste decía: O quizá simplemente le regale una rosa o aún más dramático: Ella, ella ya me olvidó (…) yo no puedo olvidarla ♪♫

Sí, se fue Fuad Jorge Fury, más conocido en el mundo artístico como Leonardo Favio; quien además era, como se dice popularmente aquí: un todero: productor y director cinematográfico, guionista, compositor y cantante.

El gran Leonardo Favio, se fue dejando un legado musical inmenso: El hombre de “Mi tristeza es mía y nada más” o de “Fuiste mía un verano” luchó hasta aquella tarde del pasado domingo con una larga y penosa enfermedad.

Tal vez, no sea un adiós, sino un hasta luego. Todos estaremos donde él se encuentra ahora. Ahora la tristeza no es sólo de él, ahora es de todos los que nos enamoramos con sus canciones.

“Más que un loco” fue un ídolo, que supo sortear dificultades, y que hasta hace unos días la dicha de vivir le fue negada. Quedará, quizá, la foto del carnet en alguna billetera, de quien era fanático suyo o algún CD que pondrá a llorar a más de uno cuando lo recuerde con “el niño y el canario”.

Gracias a Leonardo Favio, supe que “quiero aprender de memoria” cada una de sus canciones porque son un legado. Aprendí que “ding dong ding dong son las cosas del amor” y que yo, no puedo olvidarlo.

¡Gracias Leonardo Favio! Fuiste y serás siempre grande.

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