#YoDefiendo el onanismo

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Ensayo contra la cópula

“Sabiendo Onán que la prole no había de ser suya,
cada vez que se acercaba a la mujer de su hermano,
derramaba por tierra, 
para no dar descendencia a su hermano.”
 
Génesis, 38, 9. 
 
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El lunes 19 de mayo, salió en el periódico El Tiempo una nota sobre un samario de 20 años deseando practicarse la vasectomía. Pero encontró, como siempre, las trabas de esta nación solapada que dice ser laica. La disyuntiva moral a la que se enfrenta un médico en un caso como este, no tiene punto de comparación con un aborto. Sin embargo, los dos doctores a los que el joven consultó, esgrimieron motivos éticos para no practicarle la intervención.

Tiempo atrás, yo había pensado averiguar seriamente sobre el procedimiento; pero no emprendí la búsqueda por falta de seguridad. Pedí algunas opiniones y me di cuenta del estupor que produce la idea. Aunque hoy, si me preguntaran: diría que estoy convencido de no tener hijos jamás. Y respondiendo a mis dudas, he encontrado en la masturbación la solución a los problemas de jóvenes como el de la nota o como yo.

Si la masturbación fuera la única experiencia sexual de las personas, no habría propagación de enfermedades de transmisión sexual, dejarían de nacer pobres, sólo se respondería sexualmente ante uno y la humanidad se acabaría, redondeando, al cabo de cien años. Un buen negocio. El término onanismo lo aprendí en mi primer semestre de economía, en la clase de Español. El término hace referencia a la práctica de autosatisfacción sexual. Aunque no necesariamente autosatisfacción. Para mí entran en esa definición todas las prácticas no tendientes a la reproducción: sexo contra natura, handjob, blowjob, cunnilingus, masturbación, coitus interruptus, etc.

Pero desde la misma juventud esta práctica está catalogada como penosa, aunque no pecaminosa, como la pintan los sacerdotes de la iglesia católica. Desconozco si en otras religiones también se catalogue así. El onanismo está tipificado como fornicación, pecado mortal que da para dejarse abrasar por el fuego del quinto pailón. Me confesé varias veces sintiendo temor divino, pero ningún temor a los mitos de la masturbación: impotencia, eyaculación precoz, acné, etc.

Entonces el primer paso al onanismo es dejar de creer en fantasías. Segundo, se va a acabar con la industria pornográfica y vamos a promover la literatura, especialmente la erótica. Una buena novela erótica me ha hecho tener mejores erecciones que algunas mujeres desnudas. Tercero, aunque el sexo contra natura no tiende a la reproducción, se abole también. Ese “oscuro y fruncido clavel”, como lo llamaron Rimbaud y Verlaine, es portador de mucha cochinada. Debemos ser coherentes, no importa que tenga un soneto bellísimo esa parte del cuerpo. Cuarto, a pesar de que Michael Douglass pescó cáncer a causa del cunnilingus, se pone a consideración esta práctica, porque las mujeres también tienen cabida en el nuevo statu quo. Quinto, se elimina la clase de educación sexual de los colegios y se reemplaza por técnicas de masturbación entre quien sea; en las universidades será obligatorio aprobar dos niveles de sexo tántrico. Entonces los embarazos adolescentes dejarán de ser una preocupación, y la disyuntiva será entre una buena chupada o un 69. El remedio contra esta sociedad camandulera, es la pura y física paja, ya que no dejan cortar el chorro en la paz del libre albedrío.

Por Giussepe Ramírez

Tw: @Giusseperamirez 

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