#YoDefiendo la libertad musical

#YoDefiendo la libertad musical

Bullying Musical

Antes de empezar con el punto objetivo al que deseo referirme, me gustaría retomar un concepto MUY importante para dar a entender a lo que me refiero. Tomando como referencia la definición de Wikipedia; Música, es, según la definición tradicional del término, el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psico-anímicos. Léase bien “lógicamente coherente”. Así que queda descartado, todo “intento musical” fallido, que termina convirtiéndose sólo en ruido.

Ahora sí. ¿Qué es eso de bullying musical? Suena un poco rebuscado el nombre. Quizá yo me lo inventé o me lo robé, eso no es claro; pero, más traducido a la vida real, son una especie de “golpes emocionales” que te dejan marcado y achantado. Les voy a explicar el por qué.

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Resulta muy común, en especial ante grupos de amigos, el típico señalamiento y la crítica burlona, acerca de los gustos musicales de los demás. Recientemente, surgió una eventualidad en las redes sociales, con el hermanito de una gran amiga (quien por cierto tiene vena metalera). El chico es un joven adolescente en etapa escolar. Por influencia de los papás y su hermana, ha adoptado ciertos ritmos musicales a sus gustos, entre ellos, Nu-Metal (que combina, heavy metal, funck, grunge y rap), además le gusta la música country, entre otros. El posteó una imagen de la banda Linkin Park y esto desató las burlas de algunos de sus contactos. Hasta fue llamado “posser”(o más sonado ‘gótico’, así lo escribieron). Yo me pregunto: ¿Hay una ley, un reglamento, un juramento o algo que impida que cada uno sea libre de escuchar la música que mejor le parezca? Pienso que no. Por tanto, no veo por qué rendir cuentas al respecto y mucho menos ¿a quién? ¡Oh, pero mi caso! Como le dije a mi amiga, siendo así, si él es poser, YO soy requete poser. ¡Yo soy un sancocho musical! Y es literal. ¡Es real! Pero, basándonos en el concepto de “poser”, nuestros gustos no nos hacen serlo ni a él ni a mí.

Yo soy de las que hoy estoy escuchando RHCP y más tarde puedo dar un salto a los 60’s, ¡a dar plancha carajo! (Y llore a moco tendido). Luego, (cuando paro de sufrir), pido relajación. ¡Zas! Directo al mundo de Enya: La reina del New Age. ¡Aeee! y cuando quiero darle alegría a la tarde, me lanzo, viajando en un pentagrama hasta llegar a La Tierra del Olvido.

Yo simplemente disfruto las melodías y la variedad de la música, tanto de Colombia como del mundo. Y no es un pecado disponer el alma y las emociones a tanta exquisitez multicultural. Como buena costeña, aún recuerdo esos viejos vallenatos que marcaron mi infancia. Que uno se cansaba de escucharlos, pero que, estando en tierra lejana, uno los recuerda con nostalgia. Añoro esos “chaca-chaca” que escuchaban mis padres y me traen imágenes de tiempos mejores. Porque, aunque a veces pase desapercibida, la música es esa magia invisible, la única capaz de transportarnos sin movernos, de despertar sentimientos, de recordarnos personas, lugares, momentos… La música no tiene fronteras.

Por eso #YoDefiendo La libertad musical.

Escrita por: Melissa Jiménez Vivas.

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