¡Fidel!

¡Fidel!

Tal vez el referente histórico más fuerte de América en los últimos cien años se llama Fidel Castro. Su imagen es reconocida a nivel mundial, ya sea por mantener una revolución por 47 años y o por ser una piedra en el zapato para muchos aparatos políticos y económicos.

Muchos quisimos haber alcanzado a viajar a la Cuba de Fidel, a la Cuba de “Patria o muerte” que mantuvo vivos los ideales de José Martí. La hermosa isla de la que dicen tiene los mejores médicos y deportistas, en donde la gente vive con humildad pero a nadie le falta salud, educación, vivienda y comida. En algún tiempo fue un país donde se produjo un exquisito cine que enriqueció con calidad la propuesta de Hollywood. Cuba ya no es la misma, había mucho poder centralizado en Fidel, no tanto como una especie de dictador, si no como símbolo de oposición y construcción, que alienta al pueblo cubano en sus largos discursos. La revolución que iniciaron Fidel, Raúl, Camilo y El Ché ha sido difícil de mantener luego de la desaparecida Rusia, un duro socialismo que lucha contra los problemas económicos y sociales generados por Estados Unidos, la policía del mundo. Para algunos, esta posición gringa ha sido una verdadera muestra de terrorismo con lo más salvaje del capitalismo y con hechos, como las invasiones de la CIA en Bahía Cochinos y playa Girón.

Lástima que mucha gente señale a Fidel como el responsable de la guerrilla colombiana, lástima que en nuestro país se confunda izquierda con FARC; lástima que se vaya Fidel y finalice su lucha, su guerra, su sueño. Un líder que sólo lo sacan los estúpidos medios cuando se cae, cuando le echa la madre a alguien vendiendo la imagen de loco y antisocial, parecido a lo que le sucede a Chávez.

Desde ya vaticino la moda de la camiseta de Fidel y hasta la gorra de color verde militar. Ojalá no le pase lo mismo que al Ché, que su imagen quedó en estampados, buses y gorras de gente que no tiene la menor idea de su significado, puro mercadeo, casi como le pasó a Jesucristo.

Comments

comments