20 de Julio, ¿día de la Independencia?

Después de casi dos siglos del grito de independencia hoy en día los colombianos seguimos gritando pero por no tenerla. Primero los españoles, luego de nuevo lo españoles cuando en 1814 gracias al desorden y división interna Morillo retorno Granada a España. Al fin en 1819 se dio en Boyacá la batalla que encabezada por Bolívar diera la libertad a nuestro país, pero de ahí en adelante, una Gran Colombia que quizá al romperse fuera causa y consecuencia de las diferencias entre países hermanos, seguíamos clamando entonces por una independencia que después de tal división tampoco conseguimos. Medio siglo mas tarde una constitución conservadora y centralista (1886) dio inicio a otra larga etapa de no libertad, marcada por una rama ejecutiva exageradamente empoderada, y ni que decir de la mitad del siglo XX cuando no empezó sino que continuó mas descarada e injustificadamente un desangre provocado por el monstruo de dos cabezas, como lo llama William Ospina, los dos poderes tradicionales que pusieron a los liberales pobres a luchar contra los conservadores pobres, ahora entonces estábamos subyugados a un poder de ricos, a una elite amante del poder y el dinero, inequitativa mezquina, que hoy tienen a la gran mayoría de los colombianos esclavizados por el hambre, la ignorancia y el odio que despierta tanta desigualdad y malicia.

Creo que hoy los colombianos gozamos de menos libertad que nunca antes en la historia, regidos por un gobierno ineficiente, clientelista y corrupto, que poco conoce o reconoce los derechos fundamentales y mantiene a la gran mayoría de la población colombiana en situación de extrema pobreza o miseria absoluta, aterrorizados por fuerzas armadas “legítimas” e ilegítimas, que llámense guerrilla, paramilitares, militares o delincuencia común nos privan de nuestra libertad de pensamiento, expresión y hasta movilización, nos privan de ver nuestros paisajes, recorrer nuestros campos y disfrutar de la biodiversidad colombiana, una de las mas ricas del mundo.

Hay quienes estamos lejos de nuestra patria, y no por apatía, ni por falta de amor por ella, sino por indignación me he negado a celebrar tal fecha, por que no entiendo como desplazados y exiliados, pueden celebrar una fiesta como esta, como conmemorar una independencia de la que no gozamos, como de una que nunca nuestra patria a conocido realmente, libertad sería poder pensar, hablar, sentir, movernos y hasta diferir con otros, sin temor a ser señalados, amenazados o acallados, libertad sería poder disfrutar de nuestros haberes, si los tenemos o poder luchar por conseguirlos sino, libertad si todos pudiéramos estudiar, y tener tranquilidad para aprender, enfermarnos y saber que no moriremos sin ser atendidos por que no hay recursos o por que no hay voluntad, libertad si podemos trabajar por que hay empleo y garantías, soñar, por que se puede dormir y porque se puede despertar, pero sobre todo, porque hay libertad para construir y para gozar de una tranquilidad, con la que no cuentan ni los mas ricos en nuestra sociedad, ni los mas armados, ni los mas preparados.

Espero que un día, no muy lejano podamos celebrar un grito de independencia de verdad y no siglos de gritos desesperados: de llantos de madres, viudas y huérfanos inconsolables, de libertad de expresión que ni es libre ni expresa, de secuestrados en pequeñas celdas, en grandes montañas o en lujosos lugares, de gritos de millones de colombianos que dentro o fuera del país, deseamos una Colombia equitativa, independiente y en paz, capaz de darle a sus hijos y al resto del mundo unas instituciones libres de corrupción, unos campos libres de minas y unos hombres libres de culpas.

Me niego a creer que Colombia es un país libre y sobre todo a aceptar que 40 millones de personas celebren con banderas ondeantes y actos culturales al tiempo que son incapaces de sentar su protesta responsable y pacifica (no pasiva) ante una realidad de miles de secuestrados, desplazados, desempleados, hambrientos, tristes e ignorantes que no son libres y cuyos gritos ignoramos insensible e insensatamente.

¡Feliz 20 de julio!, un año mas de gritos, no de independencia.

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