El derecho a la vida es inviolable

El derecho a la vida es inviolable

Antanas Mockus estuvo en Cali inaugurando la sede del Partido Visionario. Proclamando el artículo 11 de la Constitución: El derecho a la vida es inviolable, no habrá pena de muerte, puso a cantar a sus seguidores, acompañados de tambores y bailarinas, y después se unió a un grupo de ciclistas en un corto recorrido por la avenida Colombia. El Clavo estuvo con él minutos después de su discurso inaugural.


¿Cómo percibe a Cali?

Cali prácticamente tiene las piezas del rompecabezas al alcance de la mano. Una ciudad que tuvo racionalidad económica y civismo, tiene que organizarse de tal modo que las reglas se respeten y el modelo sea incluyente, no debe haber elitismo.


¿Qué opina del dicho que afirma que “El MIO es como ponerle silicona a Cali”?

Es un dicho agresivo. Si nos devolvemos un poco en el tiempo nos damos cuenta que antes Cali tenía fama de ser la capital hedonista de Colombia, el lugar donde no sólo las mujeres eran bellas, sino también donde la gente era más libre frente a su cuerpo y a su sexualidad. Ahora me parece que las mujeres y la forma como los hombres las exhiben es agresiva. La cuestión es que el MIO es un proyecto estructurado, no es un adorno.


¿Qué piensa del proyecto de revocatoria del mandato de Apolinar Salcedo?

Sería como sustituir un poco la fiscalía por la población. La revocatoria debe darse porque no se está cumpliendo un programa de gobierno. Creo que no aportaría mucho, sería una manera de desahogarse pero no tendría un saldo pedagógico; tal vez sólo conseguiría que otros alcaldes tuvieran miedo de eso, pero yo no soy partidario de educar con miedo.


¿Qué piensa del servicio militar obligatorio, a propósito de las denuncias hechas por la revista Semana sobre las casino torturas realizadas a los soldados en Tolima?

Es absolutamente doloroso que haya semejante crueldad. La lección es que hay que respetar los derechos humanos de todos. Uno se estremece al imaginar que si ese es el trato que le dan a los reclutas, qué no le harán al que consideran enemigo. Esto muestra un problema que casi no ha sido tratado: el autoritarismo.


Las FARC propusieron al actual gobierno el despeje de la zona de Pradera- Valle para entablar diálogos. Si usted llegara a la presidencia y la propuesta siguiera vigente, ¿Cuál sería su respuesta?

Lo que habría que hacer es preguntarle a las FARC qué es lo que buscan, y en qué nos beneficiaría que cumpliéramos lo que ellos exigen. Si la cuestión es de odio o de resentimiento, yo propondría metodologías creativas para desahogarnos.


¿Usted ve el TLC como una salida a la crisis económica o como una agudización de la pobreza?

Lo veo como una herramienta de promoción de la inversión y de generación de empleo. Sería absurdo que firmáramos un TLC si los daños que causa fueran mayores que los beneficios. Entre otras cosas nos pusimos a buscar el TLC sin que Estados Unidos lo estuviera buscando desaforadamente.

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