Monster house

Monster house

Cuando una película es animada, lo que normalmente esperamos es que nos sorprenda con entretenidas historias y nuevas tecnologías, las cuales acercan los ‘muñequitos’ a la realidad. En el caso de “Monster House”, el despliegue tecnológico no es muy notorio y la historia bastante graciosa (a pesar de tratar un tema de terror). Entonces, podríamos decir que no se sale de lo normal.

Sin embargo, en esta cinta hay algo que de verdad me llamó la atención y que no había visto en otras. Lo adicional estuvo en la ambientación de la historia, la cual se da, a juzgar por las animaciones ya que nunca fue explicito, a finales de los ochentas o principio de los noventas, en donde existían los casetes de música Instead focus on a card with a lower interest rate; see the 0% free-credits-report.com Cards guide. como única opción y videojuegos de muy baja resolución, que me recordó el clásico “Prince of Persia”.

La película trata básicamente de un niño de doce años llamado DJ Walters, que está obsesionado con que hay algo extraño en la casa al otro lado de la calle, la del viejo Nebbercracker. Un terrorífico edificio en el que desaparecen balones, triciclos y las mascotas del barrio. DJ, con la ayuda de dos amigos y el consejo de un amante a los Videojuegos, intentará destruir este monstruo que asecha contra los niños del barrio.

Mejor dicho, el desenlace de la historia, como es costumbre, lleva a buenas reflexiones sobre el compañerismo y trabajo en equipo para los niños, además de entretenidos recuerdos -para los de generaciones no tan recientes- de nuestra infancia.


Dirección:
Gil Kenan.
Estados Unidos.
2006.

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