#Columna: Vejez joven

Vejez joven       

 

Finales de los 80. La compositora Minna Keal llora de emoción, mientras recuerda diferentes aspectos de su vida y lo que le han contado de esta.   Nace en 1909 al este de Londres, en el almacén de la editorial y librería perteneciente a sus padres, inmigrantes ruso-judíos.   Crece junto a su madre que canta canciones tradicionales hebreas y un tío que toca el violín.  También influyen en su formación musical los cantores de la sinagoga a la que asistía, a los que les rinde un homenaje con una de sus composiciones para violín.

Por simples cuestiones de desplazamiento, cambia su deseo de estudiar Lenguas Modernas y al cumplir 19 años entra a la RAM (Real Academia de la Música), lugar en el que dura sólo un año pues debe retirarse para ayudar en el negocio familiar debido a la depresión económica de la época. Se casa por primera vez en 1931 y tres años más tarde tiene un hijo. Contrae matrimonio nuevamente en 1959 con el ingeniero y poeta Bill Keal. Al año siguiente abandona un trabajo tradicional de oficina, y comienza a dictar clases particulares de piano, sin saber que, unos años después, su vida estaba a punto de cambiar.

Un día el compositor Justin Connolly, le toma una lección a uno de sus alumnos en casa de Minna.  Después de conversar un rato con ella, se entera que había estudiado en la RAM. Minna  le muestra una de sus composiciones y queda asombrado. En 1975, de regalo de navidad, su hijo la matricula como estudiante de Connolly. Cuando Minna comienza a componer de nuevo, se da cuenta que lo hace con el mismo estilo que aprendió en la RAM, y quiere hacerlo en un lenguaje musical más contemporáneo para llegar a nuevas audiencias.

Tres años después de retomar los estudios y luego de 2 de trabajo, concluye su primera obra, “Cuarteto de cuerdas Opus I”, seguida de otras dos que termina en 1980. Una vez familiarizada con la música y métodos de composición contemporáneos, le pregunta a Connolly: “¿Ahora qué hago?”. Este le sugiere una composición para orquesta. En pleno proceso de creación, mientras su maestro anda de viaje, Minna le pide consejo al músico James Wood, quien la remite a su colega Oliver Knussen quien, atrapado por su talento, se convierte en su nuevo maestro.

En 1989, con 80 años y a 9 de su muerte Minna llora.  Llora al escuchar como la orquesta sinfónica de la BBC interpreta su sinfonía.

“Componer era algo que hacías con todos tus poderes o mejor no lo hacías”

Autor

Juan Manuel Rodríguez Bocanegra

@Vieleicht

 

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