“A mí sí me da pena que me lo pidan”

“A mí sí me da pena que me lo pidan”

amisimedapenaquemelopidan

Por Levy Rincón
@LevyRincon

Y no estoy hablando precisamente de mí. Estoy haciendo referencia a lo que dice esa alta cifra de hombres sexistas, misóginos y machistas que quizá por su ignorancia no son capaces de entender a una mujer que está dejando fluir su ser ante temas que para esta época ya deberían de dejar de ser un tabú… lo digo por las reacciones ante la columna web de Laura Ballesteros titulada Yo lo pido y no me da pena” .

Tampoco quiero dejar por fuera a ese “grupito” bastante prejuicioso de damas que viven escondidas en un clóset, -de pronto hasta mucho más grande que el de su ropa-, que pretenden encajonar a la mujer en un estereotipo que poco es inherente a la libertad.

Para ser mucho más concreto, no puede ser que tenga un plus diferencial, que afecte tanto a la sociedad, el hecho que una mujer con argumentos bien fuertes y con toda la tranquilidad diga que no le da pena pedirlo, eso sólo demuestra lo retrógrada que puede llegar a ser una sociedad que poco se informa y que teme quitarse las cadenas para poder vivir sin esos tapujos abruptamente tormentosos.

Este país del modernismo artificial, de los open mind, de la libertad de expresión, de la democracia y el top fashion con reina universal a bordo y todo, tristemente aún no es capaz de tener un acercamiento sincero con la libertad, prefiriere abrigarse en el prejuicio y la condena al prójimo como una táctica de defensa para no manifestar lo que tanto teme…

Pasa con los Hombres-Hombresotes que llaman ”maricón” sin ningún problema a quienes no cumplen sus prototipos varoniles; pasa con las Damas-Damas, esas que no les duele alzar el dedo para señalar y sacar su lengua venenosa para destilar palabras ofensivas como ”PERRA, PUTA Y MORRONGA” a las mujeres que eligieron sentir y vivir de otra manera su vida dentro de este establecido moralismo…

Me podría quedar dando miles de explicaciones, pero ese no sería el punto. El punto aquí es la pobre reacción que manifiesta la sociedad de los Iphone 6, los Ipad y los carros último modelo, ante un artículo de no más de una página que sólo habla de la tranquilidad de sentirse bien consigo mismo.

Evidencié entonces que, de una manera menesterosa y sumamente mediocre, los moralistas justicieros del buen vivir emprendieron una maratónica catarata de críticas de poco peso, sostenidas más bien por andamios de icopor que se fueron diluyendo con la fluidez de un texto bien sustentado y poco pretencioso.

Estamos lejos, lejos, pero muy lejos de ser esa sociedad libre que entienda y sobre todo que respete y sea tolerante con el pensamiento distinto; que sepa que hay diferentes tipos de colores, gustos y preferencias sexuales. Lo que sí estamos abordando y casi que asumiendo, es a una sociedad de doble moral, aparentosa y arribista que pretende esconder todos sus temores mediante el prejuicio y la crítica destructiva.

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