Adopción Igualitaria, y otros demonios

Adopción Igualitaria, y otros demonios

adopciongay

Sebastían Paris
@Lenfert

El debate que se presentó esta semana en el país por la negación a los homosexuales para adoptar niños, tiene un montón de debates entre los aficionados que se creen expertos del tema, activistas de la paz y los que defienden la igualdad en la humanidad, paradójicamente, discriminando a quien no los apoya.

En este asunto la realidad es que pesa más el corazón y la buena voluntad que la verdadera objetividad frente al tema. Ahora, no estoy a favor de la negación de dicha petición o que los homosexuales adopten niños, pero tampoco voy a salir a defenderlos. Lo que en realidad me parece absurdo, es escuchar decir a las personas cosas como:

Se niega el bienestar a un niño”. Cuando el bienestar de un individuo no se presenta porque un homosexual o heterosexual adopte. El bienestar en realidad se justifica con la medida del tiempo, y el resultado finalmente es evaluado cuando el niño se desarrolle por sí mismo, sea competente y no le falté nada, entonces, podremos hablar de verdadero bienestar, no antes. Antes sólo podemos decir que las personas sienten la necesidad de experimentar la paternidad.

El niño se va traumar por tener padres homosexuales, pero no se trauma cuando entre parejas heterosexuales el padre insulta y golpea a la madre”. Lo irónico de ello, es que generalizamos para defender al excluido, y es impúdico, ¿entre las muchas parejas homosexuales no existe acaso también el maltrato? ¿La promiscuidad? ¿La manipulación? ¿El materialismo? Querido lector si usted va a hacer un juicio generalizador déjeme decirle otra cosa más: ninguna clase social o cultural está excluida del mal. Hay malos padres y eso no lo define el género o sus gustos sexuales. Y sí, cualquiera está propenso a un trauma, y es por eso que hay entidades que separan a los niños de familias disfuncionales. Ya hay medidas para ello.

Y mi favorita: “Estúpida sociedad qué no permite que un homosexual adopte un niño que un heterosexual abandonó”. El primer error de aquella afirmación es proclamar la igualdad pero sobrevaloramos una condición. Es decir, creemos pensar que el hecho de ser excluido socialmente –lo que está verdaderamente mal-, lo hace más competente o mejor persona. Déjenme decirles una cosa, si los homosexuales pudieran parir bebes entre ellos, también habrían parejas que abandonarían a sus hijos por distintas razones: miedo, garantías, angustia, economía, o la poca humanidad, mientras que otros -quizá heterosexuales- adoptarían a esos niños. Porque al final, todos somos la misma mierda.

Estoy de acuerdo en el discurso de la igualdad, sin embargo, en esta sociedad, donde vemos el racismo en las estaciones de bus, donde aún tememos a las personas por su color de piel, donde las iglesias aún no aceptan la diversidad sexual, y sobre todo, en un país donde usted tiene prejuicios y envidias por el otro, será la misma sociedad donde un niño con una familia “diferente” va crecer, va ser juzgado y atacado. Será vulnerando todos los días, tanto emocional como psicológicamente hablando, por la crueldad del prójimo.

Pensará que no es una justificación científica negarles a los homosexuales el acceso a adoptar, y no lo es. Ellos tendrán que lidiar con ello en la crianza como cualquier otro padre, pero es una prueba irrefutable que,como sociedad, aún no estamos listos para asumirlo y avanzar al siguiente nivel cultural.

Aquí el único argumento válido, no está basado en géneros, gustos o constituciones, está basado en un hecho simple. Si hubiesen permitido a los homosexuales adoptar, el niño que hoy está “abandonado” tendría más probabilidades de tener un hogar. Y para tener un hogar sólo basta el apoyo económico, el amor y saber que darás la vida por aquel al que aceptas como un hijo de tu propia sangre.

¿Eres capaz de hacerlo?

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