Apuntes sobre el voto útil

Publicado impreso en el periódico Correo Canadiense el 22 de mayo de 2002.

El próximo domingo 26 de mayo los colombianos tendrán sus elecciones para elegir presidente por cuatro años. Las última gran encuesta (publicada en los más importantes medios colombianos el domingo 19 de mayo) muestra a Álvaro Uribe con el 49.3% (muy cerca de ganar en la primera vuelta), Horacio Serpa con 23.0%, Luis Eduardo Garzón con el 7.8%, Noemí Sanín con 6.0% y a Ìngrid Betancourt con el 1.4%.

Para muchos un voto útil significa el depositado por uno de los candidatos con posibilidades reales (según las encuestas) de ganar las elecciones. En este caso, para los que no gustan del todo de las propuestas de Uribe y de Serpa optarían por un supuesto voto útil por el que menos perjudicial vean para el país. Parecen tomarse las encuestas casi como un filtro oficial que enfrenta al final sólo a quienes los medios han logrado posicionar en la gente como los que están disputando el primer lugar.

Pero de eso no se trata la democracia. El desequilibrado momento político del país, el estado de los enfrentamientos con la guerrilla y los paramilitares, y la irregular confrontación entre las campañas presidenciales lo único que han logrado es confundir más a la gente. Es un buen momento para redefinir el significado del voto útil y desasociarlo con actitudes facilistas y triunfalistas.

La definición de voto útil no debería tener como criterio el sumarse a la mayoría, ir con la corriente o sentirse ganador. Hay quienes también conciben el voto útil como el voto contra el candidato que menos les gusta. Por ejemplo, hace cuatro años muchos votaron por Pastrana sólo porqué creían muy inconveniente (por el proceso legal contra el entonces presidente Samper) un gobierno de Serpa. Ni sabían que proponía Pastrana, de donde venía ni cuales eran sus sueños y ambiciones con la presidencia. Hoy muchos se arrepienten al sentirse defraudados con su elector, y no necesariamente porqué quisieran a Serpa en la Casa de Nariño sino porque saben que podrían haber votado en blanco o estudiar mejor a otros candidatos antes de escoger. Eso no fue útil. Hoy, la mayoría de esa gente indecisa cree que tiene que votar por Uribe o Serpa (“escoger el menos malo” dicen muchos) y ni siquiera le dan la oportunidad a los otros candidatos de que los convenzan pues sería, dicen erróneamente, un voto perdido.

Todo lo contrario: No hay nada más útil que votar a conciencia y por convicción. Para quienes creen en las propuestas de Ingrid Betancourt (secuestrada por las FARC hace casi tres meses) su voto es hoy más útil que nunca. Las candidaturas independientes de Lucho Garzón y Noemí Sanín significan mucho para el país y su sistema político. Y hasta los pequeños porcentajes del general (r) Bedoya y otros candidatos cuasianónimos significan algo a la hora de leer los resultados electorales.

Otra reflexión interesante sería la del significado del voto en blanco. Le dice éste mucho al país y sobretodo a los elegidos. Representa una postura real frente a la democracia. Los votos en blanco no se le suman a nadie, se cuentan por sí solos y son un grito de inconformismo y de oposición a todos los candidatos en su conjunto. Es la expresión concreta, democrática y oficial de lo que dice un graffiti callejero: Todos prometen y nadie cumple: ¡Votemos por nadie!.

Otro concepto muy nombrado en los últimos años es el voto programático. Indica éste que la gente debe elegir programas por encima de candidatos, y que el elegido se compromete a cumplir lo prometido y consagrado en su programa de gobierno. En el papel es una idea muy bonita y útil pero en la práctica estamos lejos de hacerla cumplir. Además debería ser un voto combinado con el conocimiento de los perfiles de los candidatos, su procedencia, sus equipos de trabajo y sus actitudes como lideres públicos. Los programas son todos muy bien intencionados y la mayoría bien sustentados académicamente. Pero es importante saber quién está detrás, cómo piensa cumplirlo y cuáles son los medios que usará para llegar a esos fines.

Hablando de votos bien vale la pena impulsar el voto comunicativo, el cual busca crear una relación directa entre el elector y el elegido. En otras palabras le devuelve la bola al ciudadano y le pregunta: ¿Y usted cómo me va a ayudar a cumplir este programa?, ¿Usted votante, a qué se compromete?.

Más allá de todos esos significados del voto lo importante es salir a votar. En los conteos lo más inútil es el abstencionismo. Ojalá sea un voto verdaderamente útil, programático y comunicativo. Ojalá sea un voto inteligente, pensado y no solo emocional. Los colombianos tienen derecho a soñar con gobiernos diferentes y a pedirlos democráticamente. Lo inútil sería regalar el voto o venderlo al mejor postor, pues por lo regular paga con promesas mentirosas o inalcanzables.


Información adicional:
– ABC Electoral: Voto en blanco (Colprensa, publicado en VoteBien.com)
¿Porqué es útil el voto por Garzón? (Opinión)

Porqué Garzón y no Uribe ni Serpa (Opinión)

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