Borrón y cuenta nueva

Borrón y cuenta nueva

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Por Pavel Stev Salazar
@PavelStev

Yo sueño, ¡Claro! ¿Quién no? Pero estoy seguro que vos al igual que yo, has tenido entre la lista de sueños este… Sueñas pasar el puente con algún abrigo que apacigüe un poco la oscuridad, un poco el riesgo de caerse y matarse contra el mundo.

Soñamos pasar los días pasar las lágrimas que nos comemos. Y caminas y tropiezas y amas y odias y traicionas y te traicionan pero sigues sintiéndote igual: muy desdichado, muy aburrido que la tristeza sea sinónimo del aire, muy irritado que los días no traigan un ciclón al amor o a la muerte.

¿Y quién no sueña con olvidar? Con reponer lo vivido. Yo sueño con poder olvidar, porque como soñador estas condenado a recordar los viejos amores y tomar aire y el aire te sabe a aguardiente porque tuerces la cara y a tu mueca la acompaña un recuerdo.

Sueñas y ves tras las cortinas como desfilan en tus ojos las chicas que amaste, las chicas que quisiste, las chicas que se tragó el mar en su última ola, la chica que la noche anterior desapareció y no dejo ninguna estrella tras ella; las chicas que se desvanecieron bajo las cobijas y sólo quedó la forma en la almohada, el perfume en tu colchón, la muestra de que ahí estuvo alguien que tú amabas.

Te duelen los finales, los desencuentros, el que ahora te odien tanto. Entonces la soledad te pone como traje o tú la vistes a ella y todos creen que estás desnudo pero llevas ropa demasiado pesada. Demasiadas tardes en que la marea subió mucho y nadie sabe que tienes agua en la boca, que tienes el aroma del mar en el que un día nadaste; nadie sabe que respirar te duele porque tus pulmones tienen demasiados sueños rotos, demasiados sueños ahogados, demasiadas estrellas que se apagaron en tu interior.

Y tratas de afirmar que estás olvidando, y te repetís en voz baja que tú sí crees que pueda mejorar esto. Te acordás que “el olvido está lleno de memoria” y descubrís que Benedetti no funciona para estas utopías. Que debiste haber pensado en un “Yo sueño una segunda parte contigo.”

Soñar es el intento fallido del yo puedo, el alivio de los poco aventurados, el jardín de los consolados para quienes el tiempo puede brindar revancha. Sí, revancha, eso es lo que esperamos, pero más allá de cerrar los ojos o de vivir en un idilio diurno de sueños, no debe importa la naturaleza de este. Seremos condenados sino somos capaces de romper con ese mundo aparente para las pasiones, los proyectos y sentimientos. Seremos condenados si no somos capaces de re-escribir nuestros espejismos.

Es admirable tener muchos sueños, sobre todo para nosotros, los que sufrimos de ese “estrellarnos tanto”, de ser los accidentados cuando la vida y el amor nos atropellan. Pero existe algo más valeroso que los sueños, y es ser capaces de liberarnos de ese idilio, mirar lo que queremos no como utopía sino como un camino próximo al olvido, al reponerse, al intentarlo. Tenemos que ser capaces de atacar el destino, hacerle saber que esta vez será porque tú quieres y punto.

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