Carta de un hombre feminista

Carta de un hombre feminista

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Foto: galleryhip

Por Carlos Reyes
@recarlos94

“El problema con el género es que indica cómo debemos ser en vez de reconocer cómo somos”. Esta frase de la autora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie descompone la estructura básica social por la que los seres humanos rigen su conducta, coexistencia y en sí, la vida misma.

Más allá de la personalidad de un individuo, lo que caracteriza a las personas es la inmediata asociación de su fisionomía con su rol social, perfilando entonces una serie de miedos, barreras y posturas encasilladas en cómo debe ser el comportamiento de un hombre o una mujer.

A pesar de los logros obtenidos en los últimos años en lo que respecta a la depuración de pensamientos retrogradas a nivel mundial, quizá la batalla más antigua es la del papel de la mujer, algo que va más allá de los derechos. Muchas mujeres no son conscientes del subyugo instantáneo del que son víctimas en muchas situaciones, y por culpa de la crianza, muchos hombres también suelen caer en este tipo de comportamientos.

Bajo el término cultura muchas veces se mantienen tradiciones que colocan a las mujeres en desventaja. Está implantado en los seres humanos que el hombre representa a nivel social algo que la mujer muchas veces no puede ni aspirar a ser, en palabras de la activista Wangari Muta Maathai “entre más alto subes menos mujeres hay”, esto aplicado claramente a nivel laboral. El problema se evidencia en la forma en cómo criamos a los niños, cuando se les enseña a las niñas que lo más exitoso que pueden lograr es tener una familia, mientras que para los niños vale más el “verdadero éxito” laboral, por supuesto las mujeres pueden ser exitosas, solo que no tan exitosas como los hombres, porque esto eventualmente los aleja e intimida.

El feminismo constantemente es confundido por hembrismo, la diferencia es que éste es el conjunto de ideologías que tiene como objetivo la igualdad entre los hombres y las mujeres a nivel social. Pese a que somos diferentes física y hormonalmente, el éxito no se mide por la fuerza, más bien por la creatividad e inteligencia, atributos que no pertenecen a ningún género.

A mi mamá y abuelas no les tocó un mundo donde se les considerara iguales, pero por un mundo donde las futuras mujeres puedan ser tratadas como debe ser, orgullosamente me declaro feminista.

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