Claudia López: política sin pelos en la lengua

Claudia López: política sin pelos en la lengua

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Es sin duda uno de los miembros más aguerridos que tiene el Senado en estos momentos. Sin temor, ha enfrentado las fuerzas oscuras de la política y la corrupción, siempre poniendo sobre la mesa propuestas de cambio realistas. Estudió, en sus años de formación académica, Gobierno y Finanzas, Administración Pública y Ciencias Políticas. Se ha desempeñado como periodista, investigadora y analista política, casi siempre levantando ampollas y generando discusión que han ayudado a conocer la realidad de un país tan diverso como el nuestro.

¿Cómo le está yendo en el Congreso?

No me quejo, es una gran oportunidad de construir país y una buena escuela de aprendizaje. Pero sí me revienta la paciencia que algunos congresistas sean muy vagos, muy flojos, que no vayan a trabajar, no hagan quorum y no estudien. Pero estamos trabajando por cambiar ese panorama.

¿Cómo les devolvemos a los colombianos su fe en la política?

Estoy luchando contra la evidencia cada día. La verdad es que no necesitamos que la gente tenga fe, sino que ejerza su derecho al sufragio. A los colombianos les enerva la politiquería y tienen razón, pero es que los políticos corruptos llegan al poder y se mantienen en él con muy poquitos votos. Esto se refleja con que el sesenta por ciento de la población no vota para el Congreso. Para renovar la política tenemos que actuar contra las evidencias; la indignación no tiene que alejarnos de la realidad sino meternos en ella. Necesitamos también liderazgo: si todos nos quedamos sentados, los corruptos seguirán gobernando. Gente con talento individual hay mucha, pero existe una incapacidad de actuar colectivamente. Es increíble que los delincuentes hagan negocios en dos minutos, mientras que la gente interesante se enfrasca en discusiones bobas sobre quién es el más limpio o el más inteligente. Hay que aprender Hay que aprender a transformar la indignación en acción..

¿Cómo motivamos a los jóvenes para que participen en política?

Los jóvenes por naturaleza son contestatarios y eso está bien, pero a veces es más de lo mismo. Hay que trascender diseñando una propuesta y una acción colectiva para hacerla realidad. Por ejemplo, los jóvenes de la MANE, (Mesa Amplia Nacional Estudiantil) fue un desafío grande luchar contra la reforma a la ley 30, y a pesar de haberla detenido no se mejoró la educación. Protestemos, marchemos; pronunciémonos pero tengamos propuestas.

¿Usted cree que es posible conseguir la paz?

Pienso que parar la guerra sí es posible, pero eso depende de las FARC y del Gobierno. Pero ellos no van a hacer la paz, la paz la tenemos que hacer nosotros, los ciudadanos. Ese grupo de matones, tienen una gran influencia de dejar las armas, pero las verdaderas acciones pacíficas dependen de nosotros, de nuestra acción política colectiva y de meternos en el movimiento social.

Usted está liderando en el Congreso una iniciativa para que las mujeres tengan mayor participación dentro de ese organismo, pero ¿qué hay de la que pueda tener la población LGBTI?

Lo que pasa es que este país está dividido en tres siglos: uno está en el XVIII, el segundo en el XX y el último en el XXI. Con los derechos de la población LGBTI estamos hoy, en 2014, como en la pelea por los derechos de las mujeres en 1950. Nosotros estamos buscando que los miembros de la comunidad LGBTI sean reconocidos como ciudadanos en iguales derechos y deberes. En este tema más que propuestas de ley estamos haciendo pedagogía, para así acabar de una vez por todas con la homofobia que existe en el Congreso.

¿Cómo ha sido trabajar con Uribe?

Sin mayor misterio la verdad. Él es un Senador más, un señor más; uno de 102. La gente piensa que lo más difícil es haberme sentado al lado de Uribe, pero no: lo más difícil es haberlo hecho con otros enemigos políticos que han querido hacerme mucho daño durante varios años.

¿A qué o a quién le daría clavo y por qué?

A la corrupción y al gobierno del Presidente Santos por profundizarla.

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