Diez razones por las que odio la Feria-Navidad

Diez razones por las que odio la Feria-Navidad

1.Las verbenas: Calles cerradas con vallas y en el interior estructuras metálicas, tarimas y grandes bafles en los que ponen música todo el día para que la gente baile así sea sola. En estos espacios es fácil visualizar mucha basura, gente ebria en el piso durante todo el día, fácilmente confundidos con el año viejo de la cuadra.

2. Ver carros con placas de Chía, Bogotá y Melgar, con gente muy blanca en el interior, de cachetes rojos, picados de zancudo y con una constante sonrisa estúpida. Ellos creen que esto es lo mejor; los rolos vienen en ‘modo apareamiento’ tirándole a todo lo que se mueva, y las rolas rajando de lo lobas que se ven las caleñas.

3. Personas que recorren la ciudad en carro, pasando despacio por el ‘alumbrado’ y grabando todo en una cámara de video. Generalmente son los tíos y primos que hacen aseo en Estados Unidos y nos visitan en navidad, que entre otras llegan hablando un español puertorriqueño combinado con un inglés muy a lo Beto Reyes.

4. Gente en la calle haciendo bulla, amigos celebrando la borrachera y el degenere al frente de la Plaza de toros, en un sitio reconocido como “El palacio del colesterol”. Aunque hay que afirmar que este año será menor el jolgorio, ya que los petardos del América y el Cali no clasificaron.

5. Viejas con escotes tipo “vení tócame una oís” o “ve, porqué no me mantenés”. La caleña es el mito nacional y más en feria. Este bicho es apetecido por estos tiempos y por eso todo el mundo termina con la novia a finales de noviembre y vuelve en febrero, cuando llegan las vacas flacas.

6. Gente viendo pasar a caballo a los traquetos y políticos corruptos de la ciudad en la famosa “Cabalgata”, uno de los espectáculos más tristes y deprimentes de la ciudad. Aguanta que suban al ciego a un caballo y uno poderle pegar una palmada para que se desboque. Este evento nunca se va a terminar porque deja mucha plata y es el punto de reunión del pueblo y cuanto montañero hay.

7. Ni hablar de las tascas, que son un poco de restaurantes caros y discotecas donde la gente va a caminar en círculo y a no hacer nada diferente a mirar. Antes las tascas quedaban al lado del río Cali, pero los vecinos se aburrieron de la bulla hasta tarde, los disturbios y del mal comportamiento de la gente, así que las mandaron a un potrero con juegos que se llama dizque “el parque del amor” donde se le puede echar gente toda la que se quiera, evidenciando que se trata de cantidad y no de calidad.

8. Que la pinta sea andar con sombrero, poncho, botas texanas, bota con licor al hombro y unas grandes gafas negras. También la dieta cambia a leche con natilla en el día y aguardiente con empanada en la noche.

9. El “tumbarrancho” que le estalla a uno a dos metros de distancia, los globos que caen en los techos, el licor adulterado, el volador que sale para el otro lado, el muñeco de nieve pintado en la ventana con pintura de aceite que no sale con nada y queda el letrero “Feliz 2007” hasta el 2015.

10. Y los niños que se engendran en este ambiente de Feria-navidad, la plata que se gasta y no se recupera, la venta de nieve artificial, el cobro por el alumbrado, la gente quemada, los carros pitando el “tan, tan, ta-ta-tan”, las terribles corridas de toros, la explotación del evento por parte de RCN y Caracol, las colas el 25 de diciembre en los outlet para cambiar la camisa fucsia, los calzones de guepardo y la camiseta con estampado del mundial de Alemania 2006.

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