El TLC y la Universidad

El TLC y la Universidad

Luego del boom que causó la firma del TLC, las voces políticas y periodísticas han hablado de las ventajas, de las oportunidades, de las fortalezas y debilidades de los sectores de la economía, pero se olvidaron de uno esencial: la educación. En un momento en que nos abrimos a un mercado altamente competitivo, cabe preguntarse ¿Están preparados los jóvenes para este desafío?

Para nadie es un misterio que la de hoy no es una economía basada en la agricultura ni en la industria sino en el conocimiento, y es claro que Colombia no ha resuelto todavía sus conflictos agrarios e industriales, ejemplos repetitivos son el conflicto armado y la falta de infraestructura.

A esto se suma que la universidad colombiana todavía no ha logrado el camino para dejar atrás esa lógica de la nota y la obligación, por una pasión por el conocimiento, y lo más triste, los estudiantes tampoco están dispuestos a afrontar el desafió. Especialistas le echan la culpa al exceso de libertades, incluso a la muerte de un texto terrible llamado: urbanidad de Carreño. Pero lo que no han sido capaces de ver, es que nuestros dirigentes no plantean el tema como una prioridad. Incluso en estos tiempos de circo electoral, las propuestas sobre ciencia, investigación y calidad educativa son pocas, se habla de las FARC, de los paras, de la pobreza, de la cobertura educativa, de todo y de nada; todas cosas importantes, pero me imagino que para ellos la educación no tiene nada que ver con estos temas.

Nuestros dirigentes deben ayudar a las universidades para que incentiven a sus estudiantes a amar el conocimiento, a entender que este mercado global se basa en la innovación como principio básico.

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