Esta Noche…

Esta Noche…

Cuando el semáforo era rojo, eran las 10:00pm en la calle 5 con carrera 10. Cansado y desprevenido, al mirar un Renault 6 vecino, sentí por un momento, que podría ser ella. Súbitamente abochornado de adrenalina, la sofocante agitación me impedía saber si alucinaba. Hacía quince años que su mirada clara se había adormecido en mis recuerdos pero mi cuerpo, con mejor memoria, ahora me la evocaba perturbadoramente. El chirrido de su arranque, en veloz fuga, hizo que, por un instante, recapacitara: tal vez sí podría ser ella, mi entrañable amor de pasión y de ternura. Sin pensarlo, emprendí la peligrosa persecución por las calles que el Renault 6 tomó en caprichosas trayectorias y circuitos evasivos. Estaba persiguiendo mis recuerdos, y ninguna ley de hombres, ni de tránsito, ni de sentidos viales, podría haberme separado del único bómper trasero que veía en la noche.

Tenso y tembloroso, a velocidades extremas, mientras conducía peligrosamente, comenzaron a descorrerse mis recuerdos: su último contacto, mi última llamada suplicante, mi última oportunidad para explicarlo, mi última proximidad a todo lo bello que jamás sentí y que, entonces, abruptamente me distanció para siempre aquel bofetón sobre mi rostro con la procaz palabra que me profería como acompañamiento. Ese funesto día cuando sentí que perdía mi razón de ser, que me diluía en la nada, que ningún futuro tendría ya ningún sentido, ahora estaba de nuevo presente aquella noche. ¿Qué habrían sido su vida, sus otros amores y nuestros recuerdos? No parecía detenerse, huyendo en un absurdo afán de volver a desaparecer. No me había perdonado. Parecía claro, quizá, que aún se dolía del pasado. Ninguna explicación, ninguna súplica pude hacer que me escuchara. Quince largos años de impotencia para desahogar mi pena, porque jamás quiso escucharme, mucho menos, verme.

Parece que no va a detenerse jamás y que todo parece depender del combustible en mi tanque. Siento miedo de no poder volver a verla una vez más. A las 10:45pm, súbitamente, gira y por fin se detiene. Sólo alcanzo a observar, mientras me tranquilizo, que su silueta y su rubia cabellera resplandecen en la noche a la luz de mis farolas. En un raudo movimiento, con desesperación, cruza la puerta antes que pueda comenzar a bajarme. Ansío verla. Muero por verla otra vez.

El tiempo retrocede vertiginosamente y no recuerdo ahora estar casado felizmente con mi amor de los profundos ojos negros. Todo el escenario se transforma con mi apasionado recuerdo. Revivo los agresivos desplantes de su madre quien siempre impidió que me le acercara y el cálido recuerdo de su afable abuela ciega que sabía siempre por el ritmo de mis pasos que allí me hallaba, dispuesta siempre a halagarme con su ingenua sonrisa.

Toco la puerta. Veo a la madre. ¿Usted aquí? Y con inmenso desconcierto, al abrirse la puerta, oigo los gritos ahogados de mi amor, desgarrados por su llanto, que imploran a su madre que no me permita seguir: “No lo dejes seguir, mami, ¡por favor! ¡Te lo ruego! ¡No le permitas que entre! ¡No quiero verlo otra vez!”. “Usted es la dueña de casa, señora. No puede ser descortés conmigo”.

Desde el interior, en el trasfondo, sólo se oye el sollozo gimoteo, entrecortado, que me causa pena. No entiendo. Me confunde. No sé qué pasa. Su doloroso lamento me desconcierta. La abuela reposa aún en el mismo sofá donde la conocí y casi sorda, parece indiferente a todo el alboroto. “Abuela, adivine quién está aquí…”, le digo. “¡Ah, mi niñita cuánto lo quiere…!”

Quince años de silencio, de orgullo y de vacío, en sólo una corta frase. Me fui. Son las 11:00pm. Ahora, el tiempo se me niega a retroceder, mi alma mortalmente herida por tanto tiempo ya no perdona y el destino se me encara imperativo. Comprendo, que pudo haber sido. Fue realidad y oportunidad en su momento, pero hoy, quince años después, en este instante, cuando huyo sin despedirme, la realidad que ahora vivo revierte mi recuerdo enteramente en sólo pasado, y es ahora cuando siento, completamente apesadumbrado, que en mi corazón aquel tierno recuerdo morirá antes de que concluya esta noche…

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