Fin de las elecciones presidenciales

Fin de las elecciones presidenciales

Luego de un largo período de especulaciones, discusiones y debates, el pasado domingo 28 de mayo, muy temprano a las 6:30pm, se le puso fin a este controvertido episodio, el cual ya hace parte de la historia de nuestro país: las elecciones presidenciales del 2006.

Después de esta contundente victoria de Álvaro Uribe Vélez, quedan tranquilos los uribistas, porque aseguraron la papita por un tiempo más; los ricos que tienen finca, porque podrán seguir veraneando; los paramilitares, porque no los van a extraditar y su situación está definida; y el mercado internacional, ya que termina la incertidumbre para los inversionistas al saber lo que sigue. Queda en espera la educación y la inversión social, porque así el presidente haga consejos comunitarios y escuche a la gente no tiene plata para atenderlos debido a que se gasta la plata en su estúpida guerra militar que no tiene fin; quedan pendientes los pobres, porque a pesar que los índices de desempleo y pobreza disminuyen, la población aumenta a una tasa mayor y queda en pena la democracia de nuestro país, la cual tendrá un congreso en su mayoría uribista, un pueblo sumiso que no dice ni hace nada y una pequeña oposición, la cual en la práctica no podrá hacer mucho.

Quedamos con los crespos hechos, los que pensamos que podría haber una segunda vuelta, la cual haría que conociéramos al verdadero presidente Uribe. Sin declaraciones llenas de diminutivos y poniendo carita de corderito inofensivo. Sí, el presidente que relaciona a la izquierda con guerrilla cuando dijo que escogieran entre él y Carlos Gaviria. Ése, ese presidente que en situaciones críticas se le sale el campesino resentido con la guerrilla y dice cosas sin pensar, pero que pide disculpas y luego no pasa nada.

Solo queda esperar, que por el bien de todos, el reelegido presidente haga las cosas bien, que repetir sirva para mejorar y no volver a cometer errores. Que esta vez sí cumpla. Que entienda que la guerra no se soluciona con más guerra, que eso es imposible y la historia así lo confirma.

Para los caleños solo nos quedan las próximas elecciones de alcalde y gobernador, ojalá no nos volvamos a equivocar.

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