Happy Feet

Happy Feet

En una sociedad compuesta por pingüinos y animales de estas tierras heladas -donde escasea la comida (los peces)-, nace un extraño pingüinito que decepciona a los de su especie, pues no cuenta con su principal característica: cantar muy bien. A pesar de que este “bicho raro” no tiene dicha facultad, cuenta con un talento increíble para mover sus pies como todo un bailarín. Esta aptitud lo llevará a que su manada lo expulse y posteriormente a convertirse en el héroe salvador de la especie.

Esta es una película para niños que pretende concientizar, tanto a pequeños como grandes, sobre la necesidad de aprender a convivir con la naturaleza, en donde nos ven como los peores alienígenas depredadores que acaban con todo. Un mensaje bonito que seguro funciona como comercial para Paz Animal, pero que para una película animada se queda corto.

“Happy Feet” tiene dos cosas que me llamaron poderosamente la atención y que caracterizan el cine estadounidense. La primera, tiene que ver con la animación, en la cual la mezcla de personajes animados con actores de carne y hueso dentro de este contexto, funcionó, pues representaron muy bien los dos mundos: el de los animales y el de los seres humanos. La segunda tiene que ver con la historia, en donde claramente hay una discriminación/racismo hacia los latinos, quienes son interpretados por pingüinos de baja estatura, mal hablados, ordinarios y hasta vagos. Que “curioso” que hasta en películas animadas PARA NIÑOS, se hagan este tipo de crítica… Menos mal serán pocos los niños que así lo interpreten.


Dirección:
George Millar.
Estados Unidos, Australia.
2006.

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