Huya o asuma las consecuencias

Huya o asuma las consecuencias

Huyaoasuma

Por Laura Marcela Ballesteros
@LauraMarcela_B

Como muchas mujeres, me considero una persona romántica e idealista, una enamorada del amor y de las compatibilidades que el destino le propone a la vida. Sin embargo, también pienso que tengo un ego lo suficientemente grande para valorarme y tener la autoestima necesaria para enfrentar los contratiempos que demanda el intento de una relación interpersonal.

En el mundo moderno se vale frecuentar a alguien, salir con alguien y ennoviarse con alguien, pero a mí parecer, la opción más difícil es la segunda: salir con alguien. Una etiqueta que no es tan etiqueta, que es menos que un noviazgo, pero más que una amistad y que contiene una dosis menor de compromiso para que en algún momento cualquiera de los dos involucrados decida huir tranquilamente y con la excusa perfecta que no había formalidad.

Hasta cierto punto está bien, es una zona de confort con bastantes cosas positivas, el problema real sucede cuando la situación se complica y alguno de los dos quiere ir un poco más allá. Si se tiene suerte, el evento desembocará en una linda relación (por lo menos en los primeros meses) y una presentación en sociedad -convenciones al fin y al cabo- pero si no, como un gran porcentaje de la población caleña, se entrará a formar parte del grupo poco selecto de los ‘no correspondidos’.

Entonces ¿cuál es el trasfondo de esta especie de desincronización que conlleva al fracaso amoroso? Fácil, según mi teoría -producto de la experiencia-, la falta de disponibilidad y la poca honestidad. Si usted, hombre o mujer, no es capaz de plantear unas condiciones claras desde un inicio, no se meta en relación, con este término me refiero a cualquier tipo de contacto interpersonal que contenga unos acuerdos afectivos.

Si no está dispuesto a asumir el riesgo del rechazo, no se meta una relación. Si no ha cerrado el ciclo de una relación pasada, no se meta en una relación. Si quiere tiempo o necesita espacio, no se meta en una relación. Y lo peor de todo, si no quiere sentir algo, no se meta ni en un intento si quiera de una relación.

Así, personas como yo, enamoradizas pero no pendejas, que se apegan a las señales que muchas veces nos dan equívocamente o productos de una sensación que no pueden controlar, no andarían por ahí sintiéndose frustradas porque alguien no tiene el suficiente carácter para asumir las consecuencias de un sentimiento debido al egoísmo que trasciende el bienestar de la otra persona. Lo considero una falta de respeto. Lo mínimo que alguien debería tener en cuenta cuando comparte con otra persona, es que cada decisión que tome afectará de manera positiva o negativa, y que si no aclara las cosas, podrá huir a tiempo o quedarse a asumir amorosamente las consecuencias, ya que los daños podrían ser irreversibles.

Comments

comments