La independencia en el exterior

(Nota de reflexión para la celebración del 20 de julio de la comunidad colombiana en London, Canadá)

El 20 de julio de 1810 significó para nuestros precursores soñar con principios de libertad e igualdad en nuestras tierras. Cansados de los altos impuestos, las pocas posibilidades económicas y la exclusión de toda forma de participación política, encontraron en la independencia un sentimiento patriótico que los impulsó a unirse en torno a un objetivo común: Colombia.

Salimos de Colombia huyendo del conflicto en el que se encuentra, lo cual no quiere decir que eso ya no hace parte de nosotros. Allá están nuestras familias, y en general una gran cantidad de seres humanos, que sin importar que tan cercanos sean, tienen que soportar la dura situación. Aunque ahora vivamos en un país libre que nos ofrece tantos beneficios, no podemos dejar a un lado la idea de que desde acá también podemos hacer algo. Todavía debemos agradecer a Colombia lo que somos. Para muchos es duro no sentir rencor y olvidarlo todo, sin embargo, tampoco podemos olvidar todas las cosas buenas que tiene nuestra Colombia. La mayoría de nosotros hemos recibido correos electrónicos que nos recuerdan lo hermoso que es nuestro país, todas esas pequeñas cosas que tal vez aquí no podremos encontrar y que anhelamos tanto.

Si de verdad tenemos a Colombia en nuestro corazón y esperamos algún día verla en paz, deberíamos poner de nuestra parte y trabajar para que sea una realidad. El país no lo arregla una sola persona con mano dura, lo arreglamos todos con nuestras actitudes y nuestro trabajo. Como decía alguien recordando la poca solidaridad con el secuestro de Ingrid Betancourt y miles de colombianos más: “¡Ah Dios! Qué país tan miope en el que vivimos, chiquito y egocéntrico, ¿Cuándo despertaremos del largo letargo que nos consume y entenderemos de una vez por todas que hay que pensar como equipo?”. Ojalá entendiéramos que el escenario que más nos conviene es el de La Unión hace la Fuerza[1], y fuéramos capaces de “modificar una vieja manera de ser, causa principal de nuestros males: la inclinación a trabajar divididos. Descubriríamos nuestro mejor recurso: el que resulta del respeto a las diferencias y de la fuerza que da la unión”[2]. También descubriríamos “los colombianos en estas tareas comunes, que los intereses compartidos y las tareas que se cumplen con el concurso de muchas manos, nos fortalecen, porque más que las armas, o el dinero, o las leyes, a las sociedades les dan vigor los sueños, los trabajos y los logros puestos en común”[3].

La guerra que vive nuestro país es intolerable y nosotros parecemos habernos acostumbrado a ella. Hace un par de meses, en Cali, un artista francés se cortó un dedo en un performance y regó de sangre el escenario para cuestionar a los colombianos su falta de sensibilidad frente a la guerra, su indiferencia y pasividad. ¿Porqué pensar que desde acá no podemos hacer nada? Podríamos, desde aquí, gestar muchas ideas sin estar pensando que nos van a secuestrar o matar por lo que decimos. Tenemos una oportunidad para reflexionar. Es muy triste saber que hay que salir de Colombia para valorarla y sentirnos verdaderos colombianos. Ser colombianos no significa sólo la arepa, el vallenato y celebrar el 20 de julio. Significa que hacemos parte de ella, de ese lugar que nos permitió crecer y del cual aprendimos tantas cosas. Ser colombianos es luchar por defender nuestra patria. No podemos permanecer dormidos, con más razón ahora que vivimos en tierras lejanas.

Tal vez para algunos sea difícil pensar en qué podemos hacer por Colombia. Pero si entre muchos damos ideas y trabajamos juntos podremos alcanzar muchas cosas. Todo si realmente está en el corazón la disposición para hacerlo. Hoy puede ser el comienzo para reflexionar en qué puedo hacer yo por Colombia y por los hermanos colombianos que se debaten entre la vida y la muerte. Les podrá parecer una utopía así como la utopía de la paz en Colombia, pero recuerden que nos pueden quitar todo menos la capacidad de soñar y luchar por hacer nuestros sueños realidad.

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Referencias:
[1] [2] [3] Escenario cuatro del documento Destino Colombia. Proceso de Planeación por escenarios.

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