La prensa escrita está condenada

La prensa escrita está condenada

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Por Lorena Arana
@aranitaarepita

Es verdad ¿a quién vamos a engañar? No somos ancianos, ciegos a un futuro en el que ya vivimos. La prensa escrita está, indudablemente, condenada a morir y a dejar este ambicioso planeta que gira de afán desde que conoció la palabra “tecnología” y se topó con la Internet.

¿Qué es lo que el mundo persigue tan a prisa? ¿A dónde quiere llegar? Ya no es cuestión de meses, sino semanas e incluso días, para que las cosas pasen la página y creen la impresión de que todo lo demás es viejo y obsoleto.

La Internet, por ejemplo, es y seguirá siendo asesina de industrias; culpable de que nuestras historias, sociedades, culturas y vidas, para bien o para mal, cambien. Entre sus abatidas víctimas están los impresos, cualesquiera (libros, periódicos, revistas, etc.).

La Internet ha sido el medio de comunicación más rápidamente expandido en la historia y como tal, coloniza hogares y con sus garras cibernéticas, ha reclutado a millones de personas día tras día y las ha vuelto dependientes de su nuevo estilo de vida.

¿Usted cada cuánto cae en la Internet? ¿Diariamente? ¿Cada par de horas? O mejor aún: ¿Cada minuto?

Seguramente, su respuesta fue la última opción; pero no se asuste, que no es extraño. Mediante la adicción a la red y con el patrocinio de artefactos que la facilitan, como los popularísimos ´smartphones´, tabletas, ´Ipads`, etc.; el día se queda corto para navegar.

Confiamos en que todo lo que deseamos está en la red porque el hombre tiende, cada vez más, a reemplazar lo físico por lo virtual. Atrás quedaron la biblioteca del colegio, las enciclopedias, los recortes de revistas y periódicos; el computador de la casa; que era majestuoso porque tenía ´Word´, ´Carta blanca` y ´Buscaminas´ y hasta los celulares que servían solo de teléfono.

Hoy, incluso encontramos amor en la Internet (y eso no es lo escandaloso, sino que lo buscamos) y la comunicación mundial fue enormemente alterada por la Web 2.0, las redes sociales y las aplicaciones para móviles.

La prensa escrita está condenada y en su reemplazo, hay Internet. Complacidos, nos hemos dejado actualizar, entretener, seducir y volver adictos a esa inmediatez, que es su ´sex appeal´.

En mi opinión, la industria impresa debería dejarse llevar por esta corriente cibernética, que ha encantado, hipnotizado y hasta alterado nuestra esencia en muchos aspectos.

¡Cómo ha cambiado la humanidad en un siglo!

Hace cien años nadie se imaginaba pasando horas con un artefacto entre las manos, la cabeza agachada y todos sus amigos en una nube imaginaria. ¿A quién se le ocurriría que nos pagarían por teclear todo el día frente a una pantalla? Eran otros tiempos. Ahora, ni nuestros sentidos nos bastan.

La comunicación virtual escala cada vez más en practicidad y oportunismo. Este nuevo estilo de vida nos ha robado características humanas para asemejarnos a simples máquinas interconectadas, cuyo concepto de ´vida´ perdió realismo; aunque, irónicamente y tal vez por instinto, en medio de los sofisticados celulares, aplicaciones y ´laptops´, siempre se tiende a simular la comunicación física natural persona a persona con audio y video instantáneo ¿raro, no?

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