Malos tropeles

Malos tropeles

A través de la historia los movimientos estudiantiles han sido fundamentales en los grandes cambios políticos y sociales de las naciones. Han sido capaces de expresar su inconformismo y evidenciar la desigualdad e injusticia de la cual la humanidad ha sido víctima. Muestra de ello son los movimientos estudiantiles en la Argentina de 1976, el golpe de estado al General Rojas Pinilla en 1953, y el movimiento de la Séptima Papeleta en 1990, el cual fue pieza fundamental para convocar la asamblea Constituyente de 1991 en Colombia.

Pero la razón fundamental de los movimientos estudiantiles en nuestro país ha perdido sentido, y pasaron de ser un factor de cambio o una propuesta, a ser una consecuencia más de la degradación del conflicto armado y social de Colombia. La otra vez los de El Clavo entrevistábamos a Antonio Navarro y el nos decía que en la época del M-19, los estudiantes y la gente apoyaban al movimiento guerrillero por sus ideales y filosofía. Luego el narcotráfico y el dinero acabarían con todo.

Particularmente las manifestaciones “estudiantiles” –los llamados tropeles– que se presentan en la Universidad del Valle no logran comunicar de una forma acertada su inconformismo e ideología. Estos acontecimientos confunden al pueblo caleño, el cual no alcanza a entender porqué ésta gente se ve obligada –como último recurso– a cerrar la calle y protestar por algo. Estas manifestaciones ya son paisaje de Univalle, no logran ni proponen nada y se han convertido en un problema de seguridad para Cali. Nada justifica los daños al interior de la Universidad del Valle, en las propiedades privadas y menos la quema de tres vehículos.

Es necesario recuperar el espíritu revolucionario y beligerante de los movimientos estudiantiles de la antigüedad, éstos son pieza fundamental para la democracia y la construcción de nación, pero deben estar fundamentados en una propuesta de proyecto de país, en el cual estén incluidos varios sectores sociales y no un pequeño grupo de vándalos los cuales le están robando el espíritu y la razón de ser de las manifestaciones, las cuales deben ser pieza fundamental de cambio y justa protesta.

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